

El candidato presidencial negó haber cancelado una visita que, según afirmó, nunca estuvo programada, en medio de protestas y rechazo institucional en el departamento.
Un nuevo episodio de confrontación política se registró en Antioquia luego de que surgieran versiones contradictorias sobre una supuesta visita del candidato presidencial del Pacto Histórico, Iván Cepeda Castro, a la ciudad de Medellín el 18 de marzo. La situación no solo generó confusión, sino que también incrementó la tensión política en el departamento, que ya venía en aumento por declaraciones recientes del aspirante.
El origen de la polémica se produjo cuando el concejal de Medellín, Alejandro De Bedout, aseguró públicamente que Cepeda habría cancelado una visita que, según la información que circulaba previamente, estaba programada para esa fecha. Estas afirmaciones se apoyaron en la difusión de material promocional en redes sociales, incluyendo un afiche en el que se anunciaba una actividad política relacionada con la campaña del candidato.
Sin embargo, el propio Iván Cepeda desmintió de manera directa estas versiones, afirmando que nunca existió una visita programada para ese día. A través de un pronunciamiento, el candidato indicó que la información difundida era falsa y precisó que su presencia en Medellín estaba prevista para el 28 de marzo, fecha en la que realizaría un acto de campaña de mayor escala.
El cruce de versiones se dio en un contexto particularmente sensible, marcado por la presencia de cerca de 500 integrantes de comunidades indígenas, quienes habían llegado a Medellín y bloquearon accesos clave en el sector de La Alpujarra, donde se ubican la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía. Esta situación generó afectaciones en la movilidad y elevó la preocupación sobre el orden público en la zona.
Desde días antes, el concejal De Bedout había advertido sobre estas movilizaciones, cuestionando el origen de los recursos utilizados para la logística del evento y sugiriendo que podría tratarse de una actividad vinculada a la campaña política de Cepeda. Estas declaraciones contribuyeron a aumentar la expectativa sobre la posible presencia del candidato en la ciudad.
Posteriormente, trascendió que la convocatoria que circuló no correspondía a un evento oficial del candidato, sino que estaría relacionada con actividades organizadas por voluntarios de su campaña en Antioquia. No obstante, el uso de su nombre en la difusión inicial fue suficiente para generar confusión y alimentar la controversia.
El episodio se desarrolló en medio de un ambiente político cada vez más tenso en el departamento. Un día antes, el 17 de marzo, la Asamblea de Antioquia había declarado a Iván Cepeda como “persona no grata”, en un documento respaldado por 14 de los 26 diputados, quienes rechazaron apartes de su programa de gobierno en los que se refería al departamento con términos altamente polémicos.
De manera paralela, líderes regionales, incluyendo el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, junto a más de 70 alcaldes del departamento, expresaron su desacuerdo con las declaraciones del candidato, señalando que estas constituían una caracterización negativa y generalizada de la región.
Aunque Cepeda insistió en que sus palabras habían sido descontextualizadas, las reacciones no se hicieron esperar y continuaron alimentando un clima de confrontación política. La combinación de declaraciones polémicas, movilizaciones en la ciudad y versiones contradictorias sobre su agenda terminó consolidando un escenario de alta tensión.
En consecuencia, este episodio no solo evidenció un problema de comunicación en torno a la agenda del candidato, sino que también reflejó el nivel de polarización política que atraviesa el país, especialmente en regiones clave como Antioquia, donde las posturas ideológicas y los liderazgos locales tienen un peso determinante en el debate nacional.
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