

Nuevos testimonios del conductor que acompañó a Yeison Jiménez revelan cómo fueron las horas finales del cantante junto a su esposa e hijos, marcadas por planes familiares, trabajo y un futuro que quedó truncado.
Con el paso de los días, el país sigue intentando asimilar la magnitud de la pérdida que significó la muerte de Yeison Jiménez, uno de los artistas más queridos de la música popular colombiana. A dos semanas del accidente aéreo ocurrido en Paipa, Boyacá, que también cobró la vida de cinco integrantes de su equipo de trabajo, comienzan a conocerse relatos que permiten reconstruir las horas previas a la tragedia, no desde la técnica ni desde la investigación judicial, sino desde la cotidianidad humana del cantante como esposo, padre e hijo.
Uno de esos testimonios clave es el de Rodolfo Alexander Monroy, el conductor que transportó a Yeison Jiménez y a su familia en las horas previas al accidente. En diálogo con el diario El Tiempo, Monroy narró cómo transcurrió el último día del artista, un día que combinó compromisos profesionales con momentos familiares, como tantas veces ocurrió en la vida del cantante.
Según su relato, la jornada del sábado 10 de enero comenzó con el traslado de Yeison Jiménez, su esposa Sonia Restrepo y sus hijos desde el aeropuerto de Medellín hacia Guaymaral, en Bogotá. La intención inicial era dejar a la familia en la capital, recoger posteriormente al equipo de trabajo del cantante y dirigirse a Paipa, donde Yeison tenía programada una presentación. Sin embargo, los planes se modificaron a última hora, algo habitual en la dinámica de giras y compromisos artísticos.
El cambio consistió en viajar directamente a Paipa con la familia, dejar allí al artista para cumplir con su agenda y luego regresar a Guaymaral para transportar nuevamente a su esposa e hijos. Ese trayecto, aparentemente rutinario, terminó siendo el último momento compartido entre Yeison Jiménez y su núcleo familiar. No hubo despedidas dramáticas ni señales de alarma. Todo estaba organizado, y el vuelo en la avioneta N325FA era una experiencia que ya conocían.
Monroy recordó que durante esos traslados, el cantante hablaba con naturalidad de su vida personal, de sus raíces y de los planes que tenía para el nuevo año. En particular, mencionó conversaciones en las que Yeison se refería con cariño a sus padres, especialmente a su madre, así como a su esposa y a sus hijos, quienes ocupaban un lugar central en su vida.
Uno de los recuerdos que más marcó al conductor fue cuando el artista le compartió con entusiasmo sus planes inmediatos. Le contó que el martes siguiente viajarían en familia a Punta Cana para descansar, luego de cumplir con un compromiso pendiente: la grabación de un video musical relacionado con la Selección Colombia, programada para el lunes festivo. Era un descanso anhelado, una pausa después de meses de trabajo intenso y giras constantes.
Ese contraste entre los proyectos a corto plazo y el desenlace fatal es lo que hace que el relato resulte aún más conmovedor. Yeison Jiménez no hablaba de despedidas, sino de futuro. De viajes, de familia, de música. De seguir construyendo una carrera que lo había llevado del anonimato a convertirse en un referente del género popular, sin perder el vínculo con sus orígenes ni con quienes lo acompañaron desde el principio.
El accidente, ocurrido horas después, truncó de manera abrupta esa rutina familiar y profesional. La avioneta se precipitó a tierra y provocó una explosión que impidió cualquier intento de auxilio. La noticia sacudió al país y dejó un vacío profundo en la industria musical y entre millones de seguidores que veían en Yeison Jiménez no solo a un cantante exitoso, sino a un hombre cercano, auténtico y profundamente familiar.
Hoy, los relatos de quienes compartieron sus últimas horas permiten humanizar la tragedia y recordar que, más allá del artista, se fue un padre, un esposo y un hijo que hablaba con ilusión del futuro. Un futuro que quedó suspendido en un vuelo que nunca llegó a destino, pero cuyo legado permanece vivo en su música y en la memoria colectiva de Colombia.
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