

Petro defendió soberanía venezolana ante amenaza de Trump: «Bajo qué norma un presidente cierra espacio aéreo ajeno»
Gustavo Petro cuestionó la advertencia de Donald Trump sobre el cierre total del espacio aéreo venezolano, al afirmar que ningún «presidente extranjero» podía declarar el cierre del de otra nación, lo que violaba el concepto de soberanía y el derecho internacional. En un mensaje publicado en su cuenta de X, Petro escribió: “Quiero saber ¿bajo qué norma de derecho internacional un presidente de un país le puede cerrar el espacio aéreo a otra nación?”. Además, agregó que un espacio aéreo nacional no podía ser cerrado por un líder extranjero, o de lo contrario se acababa el principio de soberanía y el derecho internacional, y señaló que la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) fallaba si permitía tal facultad.
Esta declaración se produjo en respuesta al post de Trump en Truth Social, donde el mandatario estadounidense indicó que el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela debía considerarse “cerrado en su totalidad”, dirigido a aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas, sin dar más detalles. Caracas denunció la advertencia como una “amenaza colonialista” a su soberanía, y las fuerzas armadas venezolanas realizaron ejercicios costeros para detectar “acciones enemigas”, con movilización de soldados, lanzacohetes y baterías antiaéreas, según videos del canal estatal VTV.
La tensión escaló después de que la autoridad aeronáutica venezolana revocara los permisos de operación a seis aerolíneas –Iberia (España), TAP (Portugal), Avianca (Colombia), Latam Colombia, GOL (Brasil) y Turkish Airlines (Turquía)– en represalia a un NOTAM emitido por EE.UU. la semana anterior, que instó a aeronaves civiles a “actuar con precaución” en la Región de Información de Vuelo (FIR) de Maiquetía por “situación de seguridad empeorada y actividad militar intensificada”. Estas suspensiones afectaron gran parte del tráfico sudamericano hacia Venezuela, y Caracas alertó que EE.UU. había interrumpido vuelos de repatriación de migrantes venezolanos, con 75 operaciones en 2025 que deportaron a 13.956 personas.
Por su parte, la Cancillería colombiana expresó preocupación por el NOTAM estadounidense, al recordar que el Convenio de Chicago y las normas de la OACI exigían coordinación directa con el Estado responsable del espacio aéreo. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores, la emisión unilateral de un tercero introducía “incertidumbre operacional” y afectaba la confiabilidad de la información para la seguridad aérea. El comunicado reiteró que América Latina y el Caribe constituían una zona de paz, y que medidas unilaterales de carácter militar generaban tensiones innecesarias y golpeaban la estabilidad regional. Colombia anunció que seguiría monitoreando la situación y defendería en foros multilaterales el respeto a las normas de navegación aérea, los principios de soberanía, no injerencia y resolución pacífica de controversias.
Petro publicó su mensaje también en calidad de presidente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), lo que amplificó su eco regional. Mientras tanto, seis aerolíneas representaban gran parte del tráfico suspendido, y el gobierno venezolano de Nicolás Maduro mantuvo sus ejercicios militares para disuadir “acciones enemigas”.
Desde una perspectiva crítica, el cuestionamiento de Petro no fue solo diplomático; fue un pulso contra la hegemonía estadounidense en un contexto de sanciones de la OFAC contra él y su familia por presuntos lazos narcos. Trump, con su advertencia abrupta, escaló la presión sobre Maduro, pero Petro defendió la soberanía como escudo, ignorando que su «paz total» negociaba con disidencias como Calarcá. Colombia, aliada histórica de Washington, navegaba entre lealtades: ¿solidaridad regional o pragmatismo? La OACI, invocada por Petro, no respondió, pero el cierre aéreo ya alteraba rutas y economías.
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