

Centro Democrático confirmó Cadem como encuestadora para consulta interna de precandidatos presidenciales 2026: Cabal, Valencia, Holguín y Uribe Londoño
El Centro Democrático confirmó el 28 de noviembre de 2025 un mecanismo riguroso y auditable para seleccionar a sus precandidatos presidenciales para las elecciones de 2026, con el objetivo de reforzar su proceso interno en medio de diferencias y riesgos de manipulación. A través de un comunicado, el partido de oposición anunció que inició la primera de dos encuestas nacionales, ejecutadas por firmas independientes y vigiladas por una auditora internacional, para blindar el procedimiento contra injerencias externas.
La decisión surgió tras la suspensión de una encuesta inicial el 13 de noviembre, cuando el precandidato Miguel Uribe Londoño expresó inconformidad con la encuestadora AtlasIntel, una firma brasileña, por presuntos vínculos con otros candidatos. El partido aclaró que AtlasIntel solo sostuvo reuniones informativas y no realizó propuestas, y el equipo de Uribe enfatizó: “Reafirmamos nuestro compromiso con la transparencia y la ética; es tiempo de unirnos como partido y país para devolver seguridad a los colombianos”.
Para la primera medición, el Centro Democrático seleccionó a Cadem, la firma chilena con socio estratégico en Colombia, que aplicó entrevistas autoadministradas vía web a 2.100 personas distribuidas regionalmente. El cuestionario, consensuado previamente, determinó quiénes de los precandidatos habilitados integrarían la baraja final para la consulta interna. Una segunda encuestadora, aún no revelada, inició su estudio en días posteriores, con resultados consolidados programados para mediados de diciembre, antes del plazo de inscripción del 6 de febrero de 2026.
Los precandidatos en pugna fueron la senadora María Fernanda Cabal, la exsenadora Paloma Valencia, la representante Paola Holguín y Miguel Uribe Londoño, quien recogió las banderas de su hijo asesinado, Miguel Uribe Turbay. El partido enfatizó que las encuestas se someterían a verificación de una firma auditora internacional independiente para garantizar fiabilidad en la recolección de datos y evitar contactos maliciosos con las encuestadoras.
Esta metodología virtual, centrada en la autoaplicación, facilitó la participación directa y minimizó intermediarios que pudieran distorsionar resultados. El Centro Democrático buscó así mantener el orden interno y preparar una coalición con otros sectores de la derecha, definiendo su carta electoral en las primeras semanas de diciembre.
La suspensión de la encuesta inicial con AtlasIntel, que negó cualquier relación contractual, subrayó la sensibilidad del proceso. El equipo de Uribe Londoño concluyó: “Concentremos esfuerzos en la seguridad y tranquilidad de los colombianos, dejando distracciones atrás”.
Con este cronograma adelantado, el partido evitó extender la definición hasta febrero de 2026, permitiendo a los seleccionados ajustar su hoja de ruta electoral con tiempo suficiente.
Desde una perspectiva crítica, el Centro Democrático optó por transparencia forzada en un proceso marcado por desconfianzas internas, pero la elección de Cadem –con experiencia en consultas latinoamericanas– podría revitalizar su maquinaria uribista. En un 2026 polarizado, donde Petro enfrenta escándalos como UNGRD y Calarcá, el CD busca unidad para capitalizar el descontento regional.
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