

Revelación de oferta F-16 Block 70: Colombia rechazó aviones nuevos por $3.137 millones, $407 millones menos que los $3.652 millones de los Gripen suecos
El presidente Gustavo Petro enfrentó duras críticas luego de expresar a través de su cuenta en X, que nunca recibió una oferta formal de aviones F-16 nuevos de Estados Unidos, calificando cualquier propuesta como una «cotización preliminar» de aeronaves «usadas de 1984». Sin embargo, documentos oficiales revelados por el periodista Melquisdec Torres desmintieron sus afirmaciones, al probar que el gobierno de Joe Biden presentó en noviembre de 2022 una oferta formal para vender 16 F-16C/D Block 70, fabricados desde cero, por $3.137 millones ($11,8 billones al cambio de la época), lo que representó un ahorro de $407 millones ($1,5 billones) frente a los $3.652 millones ($16,5 billones) pagados por 17 Saab 39 Gripen E/F. La oferta, vigente hasta el 31 de julio de 2024, incluyó misiles HARM (AGM-88) para supresión de defensas aéreas, Harpoon (AGM-84) antinavales, asistencia técnica, entrenamiento y cooperación industrial, a un costo de $196 millones por unidad.
Por el contrario, el contrato con Saab, firmado por el Ministerio de Defensa y no publicado por decisión del general (r) Pedro Sánchez, generó sospechas de sobrecostos, especialmente porque Colombia pagó $1,02 billones por cada Gripen, un 55 % más que los $530 millones por unidad que Tailandia negoció tres meses antes por cuatro Gripen E/F, con condiciones similares de equipamiento, soporte y transferencia tecnológica. La Contraloría General de la República reaccionó de inmediato y abrió un proceso de vigilancia el mismo 28 de noviembre, exigiendo a Sánchez la entrega de todos los detalles contractuales de la que calificó como la mayor inversión militar del siglo. Este organismo buscó determinar si hubo irregularidades en la elección de Saab sobre Lockheed Martin, en un contexto donde la Fuerza Aérea Colombiana necesitaba reemplazar urgentemente sus obsoletos Kfir.
El analista en defensa Erich Saumeth advirtió que los Gripen, aunque prometedores en especificaciones técnicas, carecían de una doctrina operacional desarrollada, lo que limitaba su capacidad de combate inmediato. Mientras los F-16 Block 70, con radar AESA AN/APG-83, cabina modernizada y 12.000 horas de vida útil, tenían experiencia en 25 conflictos y podían operar con disparos aire-aire y aire-tierra de inmediato, los Gripen no desarrollarían estas capacidades hasta 2026 y 2027, respectivamente. Saumeth también señaló que Brasil, principal cliente de Saab, compró 36 Gripen en 2013, pero solo recibió 12 en 12 años, lo que evidenció problemas logísticos y de entrega. Por ello, el experto cuestionó la decisión colombiana de pagar un precio premium por un arma aún en desarrollo, cuando países en esas condiciones suelen negociar descuentos.
El ministro Sánchez respaldó a Petro y afirmó que la oferta estadounidense fue «un documento preliminar sin validez contractual», pero no explicó por qué el gobierno desestimó una propuesta que ofrecía aviones probados a menor costo. La senadora María Fernanda Cabal, quien denunció inicialmente el sobrecosto, exigió en X transparencia sobre el contrato de Saab, mientras la etiqueta #GripenSobrecosto alcanzó 300.000 menciones en menos de 24 horas. Las respuestas de Petro y su gabinete no convencieron a la opinión pública, que demandó claridad en un momento donde los escándalos de corrupción, como el de la UNGRD, erosionaban la confianza en el gobierno.
La decisión de optar por los Gripen, según analistas, pudo responder a motivos geopolíticos, como diversificar proveedores y evitar dependencia de la OTAN, pero sacrificó eficiencia económica y operativa. Con la Contraloría en acción y la presión pública en aumento, el proceso de adquisición de los Gripen prometía convertirse en un punto crítico para el gobierno Petro antes de las elecciones de 2026.
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