

Consejo de Estado declaró nula la designación de Leopoldo Múnera como rector de la Universidad Nacional y confirmó que José Ismael Peña fue elegido legalmente en marzo de 2024
El Consejo de Estado cerró este 20 de noviembre de 2025 el capítulo más largo y tormentoso de la crisis de la Universidad Nacional: la Sección Quinta, en sentencia de única instancia, declaró la nulidad absoluta de la resolución del Consejo Superior Universitario (CSU) del 6 de junio de 2024 que designó a Leopoldo Múnera como rector para el período 2024-2027 y, en consecuencia, confirmó que José Ismael Peña fue elegido legítimamente el 21 de marzo de 2024.
El fallo es contundente: el proceso de elección culminó el 21 de marzo con la designación de Peña por 5 votos contra 4 en el CSU. A partir de ese momento, esa decisión gozaba de presunción de legalidad y solo podía ser desvirtuada por decisión judicial, nunca por una nueva resolución del mismo CSU. El intento posterior de “corregir” la elección invocando el Código de Procedimiento Administrativo fue declarado ilegal: el CSU carecía de competencia para revocar su propio acto definitivo y, mucho menos, para iniciar un nuevo proceso que culminó con la posesión de Múnera.
La sentencia es un correctivo severo al CSU:
El Consejo de Estado recordó que, si existían dudas sobre la elección de Peña –como alegaron estudiantes y profesores en protestas y demandas–, la vía correcta era la judicial, no la administrativa. “Los yerros o vicios que se demostraron impactan de manera directa y sustancial la elección del aquí demandado (Múnera), dado que aquella es la génesis del nombramiento”, señala la providencia.
Este es el segundo fallo definitivo del Consejo de Estado sobre la misma crisis:
En términos prácticos: José Ismael Peña es, desde el 21 de marzo de 2024, el rector legítimo de la Universidad Nacional para el período 2024-2027. Cualquier acto administrativo posterior que lo haya desconocido o sustituido carece de validez jurídica.
El alto tribunal también envió un mensaje institucional claro: la comunidad académica y el CSU deben acatar los efectos de la decisión “sin que de manera arbitraria e intempestiva dejen de ser reconocidos sin ningún tipo de aviso previo o posibilidad de oponerse”. Es decir, la posesión y ejercicio del cargo por parte de Peña debe hacerse efectiva de inmediato y sin dilaciones.
Con esta sentencia se cierra un capítulo de 18 meses de parálisis institucional, tomas, protestas, demandas cruzadas y dos rectores en ejercicio simultáneo. La Universidad Nacional recupera un rector legítimo, pero también una lección dura: los órganos colegiados no pueden corregir sus propias decisiones definitivas por fuera de la ley, y la autonomía universitaria no es carta blanca para vulnerar el debido proceso.
José Ismael Peña, tras dos fallos consecutivos del máximo tribunal de lo contencioso administrativo, puede finalmente asumir plenamente la Rectoría que le correspondía desde marzo de 2024.
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