

De los escombros del carrobomba en Potrerito a la reconstrucción real: la Gobernadora Dilian Francisca Toro entrega materiales y subsidios a familias como los Piedrahita Mota en Jamundí
El dolor que dejó el carrobomba en Potrerito, Jamundí, en junio de 2025 aún resuena en las calles rotas y en las memorias de quienes lo perdieron todo. En medio de ese escenario de destrucción, la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, llegó hasta las familias afectadas para escucharlas de cerca y asumir un compromiso directo: nadie quedaría abandonado a su suerte.
Una de esas familias fue la de Betsabeth Mota y los Piedrahita Mota, que ya habían vivido la misma pesadilla dos años antes. Betsabeth lo expresó con crudeza en aquel momento: “muy duro, porque cayó otra gente, hace dos años pasamos por lo mismo, ahora otra vez vuelven y nos hacen lo mismo”. Su voz reflejaba no solo el impacto del atentado reciente, sino el cansancio de quien ve repetirse la violencia sin que nada cambie.
Meses después, la gobernadora regresó. Esta vez no solo con palabras, sino con acciones concretas: subsidios de arrendamiento para que las familias no quedaran en la calle y el inicio formal del proceso de mejoramiento de vivienda. En ese segundo encuentro, Dilian Francisca Toro se dirigió directamente a una de las damnificadas: “Ella no tiene para el arriendo, entonces aquí le traemos una plática para tres meses de arriendo, pero no la vamos a dejar botada y entonces a usted va a ser la primera casa que vamos a arreglar”.
Esa frase marcó el giro. Lo que pudo quedar en una visita protocolar se convirtió en el punto de partida de un acompañamiento real. La promesa comenzó a materializarse y las familias, que habían resistido con dignidad entre los escombros, sintieron por primera vez que el Estado estaba de su lado.
Hoy, en noviembre de 2025, los Piedrahita Mota ya cuentan con los materiales de construcción necesarios para reconstruir y adecuar su hogar. Irne Piedrahita, hijo de Betsabeth, no ocultó su emoción al recibirlos: “nuestra casa quedó totalmente dañada y destruida por el carrobomba. Hoy, el corazón se me regocija de felicidad, de alegría, y gracias a la doctora Dilian Francisca Toro y a su equipo de trabajo por estar tan pendientes y colaborarnos en todo, ya tenemos el primer paso, el primer granito de arena para volver a empezar”.
El secretario de Vivienda y Hábitat del Valle, Gustavo Roa, explicó el alcance de la entrega: materiales de construcción y mano de obra que permitirán no solo reparar paredes, sino dignificar la vida de toda la familia. Porque, como él mismo lo planteó, desde el departamento del Valle del Cauca se reconoce que los vallecaucanos que han sufrido estos actos terroristas requieren y necesitan de todo el apoyo institucional posible.
La historia de los Piedrahita Mota no es un caso aislado; es el reflejo de una comunidad entera que se niega a ser reducida a víctima permanente. Potrerito, que vio sus calles destrozadas por la violencia, hoy ve cómo se levantan nuevamente los hogares gracias a un proceso que combina subsidios inmediatos con soluciones de largo plazo.
El contraste es poderoso: mientras el terrorismo buscó sembrar miedo y abandono, la respuesta institucional ha sido presencia, recursos y cumplimiento. La Gobernación del Valle no se limitó a lamentar la tragedia; la convirtió en prioridad y la está transformando, casa por casa, en recuperación real.
Para familias como la de Betsabeth e Irne Piedrahita, estos materiales no son solo cemento y tejas: son la posibilidad de volver a dormir bajo un techo propio, de recuperar la privacidad perdida, de mirar al futuro sin el peso constante del desamparo. Representan, en definitiva, una nueva oportunidad para vivir con dignidad y seguridad después de haberlo perdido todo dos veces.
Potrerito está renaciendo. Y lo hace porque una gobernadora decidió que las promesas no se quedan en discursos, sino que se construyen con hechos. El camino aún es largo, pero el primer granito de arena ya está puesto. Y eso, en medio de tanto dolor acumulado, ya es mucho más que esperanza: es realidad.
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