

El actual presidente de la Cámara de Representantes, elegido gracias a la mermelada petrista Julián López, lanzó en Cali su movimiento “La Nueva U”, un intento de rebranding político que muchos sectores políticos califican como una nueva traición. Siguiendo los pasos de su padre, Ritter López —quien le clavó el puñal por la espalda a Dilian Francisca Toro a quién le debía toda su carrera política —, el congresista parece repetir la fórmula familiar: la plata primero, la lealtad después.
El presidente de la Cámara de Representantes, Julián López, llegó a Cali presentando “La Nueva U”, un movimiento ilegal con el que afirma querer “renovar los propósitos” de una colectividad a la que no consultó. Su discurso estuvo lleno de falacias sobre “orden, justicia social y oportunidades reales”, pero el trasfondo político es evidente: Pagado por la corrupción petrista, López intenta infiltrar a la U para dividirlo en favor del gobierno, traicionando nuevamente a Dilian Francisca Toro, jefa natural del partido y actual gobernadora del Valle del Cauca.
El hijo de Ritter López vuelve a comportarse como un hampón para alinearse con el gobierno de Gustavo Petro, parece seguir la misma ruta. Ritter le debe toda su carrera política a la gobernadora, pero al buscar la “mermelada” del gobierno nacional se apartó de su grupo. Hoy, Julián López intenta repetir la jugada bajo el pretexto de “una nueva generación de liderazgo”, mientras lanza ataques velados al gobierno departamental.
Durante el evento en Cali, López aseguró que “La Nueva U no es un nuevo nombre, es una nueva forma de hacer política” y que no busca dividir al partido, sino “unirlo con la gente”. Sin embargo, en los pasillos del Congreso y en el Valle, saben que es un vulgar intento de crear su propia maquinaria electoral y ponerla al servicio de Petro a cambio de más mermelada, de cara a 2026.
Con “La Nueva U”, Julián López también dejó clara su ambición: no solo quiere seguir representando al Valle en la Cámara, sino meterse como candidato a la Gobernación del Valle del Cauca. Algo difícil teniendo en cuenta que se trata de un fantasma que no ha hecho nada y cuyo único mérito es ser hijo de un exalcalde y sobrino de otro.
Así, el apellido López vuelve a convertirse en sinónimo de oportunismo dentro de la política regional. La Nueva U no es una revolución ideológica, sino una estrategia de supervivencia política en un escenario donde las lealtades duran lo que dura la mermelada. En el Valle, la historia parece repetirse: una familia de traidores que cambia de bando con la misma facilidad con que cambia el viento político.
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