

El Tribunal Superior de Bogotá fue contundente: el fallo de primera instancia de la jueza Sandra Liliana Heredia, que condenó al expresidente Álvaro Uribe Vélez, estuvo lleno de “errores metodológicos, falacias interpretativas y valoración sesgada de pruebas”. Con esas palabras, el magistrado Manuel Antonio Merchán descalificó públicamente la sentencia y explicó por qué el alto tribunal decidió absolver a Uribe de los delitos de fraude procesal y soborno en actuación penal.
Durante la lectura del fallo en segunda instancia, el magistrado Manuel Antonio Merchán, del Tribunal Superior de Bogotá, fue categórico al desmontar la sentencia de la jueza Sandra Heredia, quien había condenado al expresidente Álvaro Uribe Vélez a 12 años de prisión domiciliaria por fraude procesal y soborno en actuación penal. En un tono firme, el togado señaló que la sentencia de primera instancia estaba plagada de “errores metodológicos” y “falacias interpretativas” que afectaron el debido proceso y la objetividad del fallo.
“El Tribunal encuentra que la sentencia de primera instancia incurrió en errores metodológicos, falacias interpretativas y valoración sesgada de pruebas al construir inferencias sobre subordinación funcional y dolo sin respaldo objetivo”, expresó Merchán durante su lectura. Con esta afirmación, no solo invalidó la condena, sino que envió un mensaje directo a los jueces de primera instancia sobre la rigurosidad que exige un caso de esta magnitud.
Entre los puntos más duros de la crítica, el magistrado advirtió que Heredia omitió valorar críticamente el testimonio de Juan Guillermo Monsalve, considerado el testigo estrella de la acusación. Además, cuestionó el tratamiento que la jueza dio a los demás testigos del proceso: “Descalificar testigos por razones subjetivas como nerviosismo, sin razonamiento probatorio suficiente, es un error grave en materia procesal”, enfatizó. Según el Tribunal, el fallo de Heredia partió de supuestos y apreciaciones personales, rompiendo con el principio de imparcialidad judicial.
Otro de los reproches más severos fue el supuesto “sesgo retórico” con el que la jueza interpretó las pruebas. Para el Tribunal, Heredia incurrió en una falacia al desestimar de manera injustificada el testimonio de Óscar Monsalve Pineda, hermano del testigo principal, asumiendo que “solo quienes apoyan al testigo son creíbles”. Según Merchán, esta visión binaria y parcial “distorsiona el equilibrio de valoración probatoria” y socava el principio de contradicción, piedra angular de la justicia penal.
Con este llamado de atención, el Tribunal Superior de Bogotá absolvió a Uribe Vélez de todos los cargos, dejando sin efectos la condena dictada en agosto. Ahora, la defensa del senador Iván Cepeda, parte denunciante, podrá recurrir mediante un recurso de casación ante la Corte Suprema de Justicia, último escenario posible en este prolongado proceso judicial. Mientras tanto, el fallo marca un precedente sobre la responsabilidad metodológica de los jueces y la importancia de la neutralidad al evaluar pruebas sensibles que pueden definir el rumbo político y jurídico del país.
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