

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue ovacionado por el Parlamento israelí tras declarar el fin de la guerra en Gaza y anunciar “el amanecer histórico de un nuevo Oriente Medio”. Su discurso marcó un giro en el conflicto y reafirmó su papel como mediador en el alto el fuego con Hamás.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronunció este lunes 13 de octubre un discurso histórico ante el Parlamento israelí (Knéset), en el que proclamó el fin de la guerra en la Franja de Gaza y celebró el acuerdo de alto el fuego como “un triunfo increíble para Israel y el mundo”. Su intervención fue recibida con una ovación de pie que se extendió por varios minutos, un gesto que selló simbólicamente el inicio de una nueva etapa para el convulso Medio Oriente.
“No es solo el fin de una guerra, es el fin de la era del terror”, afirmó Trump, quien llegó a Israel acompañado de su enviado especial Steve Witkoff, su yerno Jared Kushner y su hija Ivanka Trump. El mandatario republicano definió el pacto alcanzado con Hamás como “el amanecer histórico de un nuevo Oriente Medio”, en el que “la fuerza de las armas ha dado paso a la fuerza de los acuerdos”.
Durante su discurso, el presidente destacó el sufrimiento del pueblo israelí desde los ataques del 7 de octubre de 2023, cuando el conflicto escaló a niveles sin precedentes. “Desde el 7 de octubre hasta esta semana, Israel ha sido un país en guerra y ha soportado dificultades que solo puede resistir un pueblo orgulloso y fiel. Hoy, esa larga y dolorosa pesadilla ha terminado al fin”, sostuvo el mandatario, levantando al pleno en aplausos.
Trump también aprovechó la tribuna para enviar un mensaje directo al pueblo palestino, instándolo a romper con la violencia y aprovechar el momento para reconstruir su futuro. “La elección para los palestinos no puede ser más clara: esta es su oportunidad de alejarse para siempre del terrorismo y la violencia”, afirmó. Según dijo, el acuerdo mediado por Washington —que contempla la liberación de rehenes, la salida parcial de tropas israelíes de Gaza y la reanudación de ayuda humanitaria— representa “una victoria compartida de la humanidad sobre el odio”.
El líder estadounidense agradeció públicamente la colaboración de Egipto, Qatar y Jordania por su mediación en el proceso de paz, así como el papel del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y de los aliados de Estados Unidos en la región. “Nunca antes se había visto un esfuerzo tan amplio y coordinado entre naciones árabes e Israel”, señaló Trump.
El ambiente en el Knéset fue de júbilo. Las cámaras captaron a los legisladores de pie, aplaudiendo y vitoreando al mandatario mientras este saludaba a las tribunas. En las calles de Tel Aviv, la población celebró la noticia del alto el fuego con banderas y cánticos, aunque los analistas advierten que la tregua sigue siendo frágil y que las tensiones en Gaza podrían reactivarse si las partes no cumplen los compromisos pactados.
Trump cerró su intervención con un mensaje simbólico que generó eco mundial:
“Hoy no solo termina una guerra; hoy empieza un tiempo nuevo. Un tiempo en el que Israel, Palestina y sus vecinos podrán elegir la vida sobre la muerte, la cooperación sobre el miedo. El fin de la era del terror ha llegado.”
El discurso de Trump en Israel refuerza su narrativa de líder global que “restaura el orden mundial” y marca un intento de reposicionar a Estados Unidos como eje de estabilidad en Oriente Medio. En medio de la euforia diplomática, el desafío ahora será convertir esta declaración en una paz sostenible, en una región donde la historia ha demostrado que los acuerdos escritos pueden borrarse con el primer disparo.
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