

Los primeros autobuses con palestinos liberados llegaron a Gaza y Cisjordania en medio de vítores y abrazos. El acuerdo, mediado por Estados Unidos, contempla la liberación de casi 2.000 prisioneros a cambio de los rehenes entregados por Hamás.
La jornada de este lunes quedará grabada en la memoria del pueblo palestino. Los primeros autobuses con presos liberados por Israel llegaron a Ramala, en Cisjordania ocupada, y a Jan Yunis, en la Franja de Gaza, marcando el inicio de un proceso de excarcelación masiva en el marco del acuerdo de paz alcanzado entre Israel y Hamás, mediado por Estados Unidos.
Según la Oficina de Información sobre Presos Palestinos, vinculada al movimiento islamista Hamás, un total de 1.968 prisioneros palestinos serán liberados de manera gradual. Entre ellos, 1.718 fueron arrestados durante las operaciones militares israelíes posteriores a los ataques del 7 de octubre de 2023, y otros 250 habían sido condenados previamente por delitos relacionados con terrorismo.
El primer convoy, compuesto por 38 camiones de traslado, partió desde distintas cárceles israelíes hacia Gaza, donde fueron recibidos entre cánticos, lágrimas y abrazos. Las imágenes transmitidas por medios locales mostraron multitudes ondeando banderas palestinas, con carteles que proclamaban la palabra “libertad” en árabe, mientras familiares gritaban los nombres de sus seres queridos recién liberados.
“Hoy los convoyes han llegado a su destino en un hecho histórico para el pueblo palestino, que ha realizado grandes sacrificios”, afirmó la Oficina de Información sobre Presos Palestinos en un comunicado oficial. “Este acuerdo representa un punto de inflexión en el camino hacia la liberación total de nuestros prisioneros. Es el fruto de una larga lucha y de la paciencia de nuestro pueblo”, añadió el texto.
El acuerdo, anunciado tras la entrega de los últimos 20 rehenes israelíes con vida por parte de Hamás, pone en marcha un proceso de reconciliación parcial entre ambos pueblos, aunque en un contexto frágil y lleno de tensiones. La liberación fue presentada por el grupo palestino como una “victoria de la resistencia”, mientras el gobierno israelí la calificó como una decisión necesaria para consolidar el alto el fuego y dar paso a una “fase de reconstrucción y desarme controlado” en Gaza.
Entre los liberados, 154 fueron trasladados a Egipto, cumpliendo con las órdenes de deportación dictadas por las autoridades israelíes, una medida que ha generado críticas de las familias que esperaban reunirse con sus parientes en territorio palestino. “Es una alegría incompleta. Se van, pero no regresan a casa”, declaró una mujer en Ramala mientras sostenía la fotografía de su hijo deportado.
La celebración en Gaza contrastó con la tensión política en Israel, donde sectores de la oposición cuestionaron la decisión del primer ministro Benjamin Netanyahu, al considerar que el canje “fortalece a Hamás y debilita la posición israelí”. Sin embargo, desde Washington y El Cairo, los gobiernos mediadores destacaron el proceso como “el primer paso tangible hacia una paz regional sostenible”.
En las calles palestinas, la emoción fue unánime. Los liberados fueron recibidos como “héroes de la resistencia”, y sus nombres se corearon entre vítores y cánticos. “Este acuerdo no solo devuelve la libertad a nuestros hijos, sino la dignidad a nuestro pueblo”, expresó un líder local en Jan Yunis.
Pese al júbilo, el ambiente sigue siendo frágil. Observadores internacionales advierten que el cumplimiento del acuerdo dependerá de la continuidad del alto el fuego y de la disposición de ambas partes a mantener el diálogo. En palabras de un portavoz de Naciones Unidas: “Hoy se celebra la libertad, pero la paz real aún está en construcción.”
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