

La reconocida bióloga y activista trans cuestionó al jefe del Ministerio de Igualdad por autodefinirse como persona de género fluido para evadir la Ley de Cuotas y calificó el hecho como un irrespeto hacia las luchas de la comunidad LGBTIQ+.
Un fuerte pronunciamiento de Brigitte Baptiste, reconocida bióloga, académica y activista por los derechos LGBTIQ+, sacudió al Gobierno Nacional. En entrevista con La FM, la rectora de la Universidad EAN criticó duramente a Juan Carlos Florián, jefe del Ministerio de Igualdad, señalándolo de hacer un “uso oportunista” del derecho a la identidad de género con el fin de evadir un eventual incumplimiento de la Ley de Cuotas.
Baptiste inició su intervención mostrando confusión sobre cómo referirse al cargo de Florián: “¿Le ministre? El ministre… no sé cómo decir, ministra o ministro”, ironizó, para luego reconocer que no conoce personalmente al funcionario ni tiene certeza de sus capacidades para liderar la cartera. Sin embargo, aclaró que su señalamiento no cuestiona la identidad de género de quienes asumen cargos públicos, sino la forma en que desde el Gobierno se manipulan las categorías legales y administrativas para satisfacer intereses inmediatos.
La académica enfatizó que la normativa colombiana reconoce el derecho a la identidad de género como una herramienta para proteger a personas trans de la discriminación y el acoso, pero advirtió que este derecho debe estar respaldado por requisitos legales claros, como la corrección del registro civil. “No es un capricho ni un pasatiempo lingüístico. Se ha hecho un mal uso de unos recursos que a la comunidad LGBTI nos ha costado tanto conquistar”, señaló Baptiste, recalcando que el actual Gobierno estaría desvirtuando décadas de lucha por la igualdad.
En su crítica, hizo una comparación con el caso de Charlotte Schneider, viceministra de la Mujer, mujer trans y de nacionalidad cubana. Según Baptiste, Schneider representa un ejemplo válido de lucha por los derechos en contextos adversos, como lo fue la Cuba socialista. “Ella luchó contra la discriminación y demostró capacidad. No es un nombramiento improvisado ni de conveniencia”, afirmó.
El caso de Florián, en contraste, fue calificado por Baptiste como “el camino corto, el camino fácil, el camino escandaloso”. Para la bióloga, lo ocurrido refleja una falta de respeto hacia la sociedad y hacia las luchas históricas de la población diversa. “Nunca la norma se planteó para dar paso al cinismo con que la actual administración lo utiliza para garantizar un requisito de paridad que buscaba compensar siglos de discriminación contra las mujeres”, sentenció.
La polémica se suma a las críticas que ya recaía sobre el Ministerio de Igualdad, cuestionado por su baja ejecución presupuestal, su inestabilidad en el liderazgo y las múltiples controversias que han rodeado su funcionamiento. Para sectores feministas y activistas LGBTIQ+, el caso de Florián constituye una afrenta a la credibilidad de las luchas por la igualdad, utilizadas de forma instrumental en beneficio de un Gobierno que acumula contradicciones y descontento.
“El problema no es que haya una persona trans, no binaria o fluida en un cargo de poder; al contrario, eso sería maravilloso. Lo que critico es que se use como un atajo oportunista y no como el reconocimiento de una trayectoria legítima”, remató Baptiste.
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