

La sombra de Nicolás Petro vuelve a rondar: su mejor amigo, Germán Londoño, aparece en plena campaña de Daniel Quintero.
El partido de Colombia contra Bolivia en Barranquilla, que terminó con un contundente 3-0 a favor de la Selección y aseguró el cupo al Mundial, dejó un capítulo político que sacude el panorama electoral. El exalcalde de Medellín y hoy precandidato presidencial, Daniel Quintero, aprovechó el escenario para lanzar un mensaje político. Desde la tribuna del Estadio Metropolitano publicó un video gritando “¡fuerza Petro!”, el cual fue replicado por el propio presidente Gustavo Petro con un escueto “faltaba”.
Lo más llamativo no fue el gesto de Quintero, conocido por su estilo provocador y cargado de espectáculo, sino la compañía que lo rodeaba: Germán Londoño Montalvo, mejor amigo y hombre de confianza de Nicolás Petro, hijo del presidente. Identificado por su gorra negra, Londoño no es un personaje cualquiera: su nombre aparece en el escándalo de los dineros irregulares que salpicó a Nicolás Petro en 2023, tras las explosivas revelaciones de Day Vásquez, exesposa del hijo del mandatario.
En los chats y testimonios entregados por Vásquez a la Fiscalía, Londoño fue señalado como la persona que manejaba “toda la plata que le entra a Nicolás”. Incluso, en uno de los episodios más polémicos, habría propuesto repartirse 300 millones de pesos, sugiriendo: “Coge 100 para ti, cogemos para una oficina y el resto me lo entregan a mí”. Pese a estas acusaciones, Londoño nunca ha enfrentado un proceso judicial formal; fue citado a interrogatorio, pero su situación jurídica no avanzó.
La presencia de este hombre en un evento público de campaña de Quintero levanta nuevas sospechas sobre un eventual nexo entre la estrategia electoral del exalcalde y el hijo del presidente. Y no es un detalle menor: Quintero ha construido toda su carrera política a partir de gestos calculados para convertirse en virales, desde el queso gigante en el Concejo de Medellín hasta los computadores arrojados al suelo o la bandera de Palestina desplegada en un debate empresarial.
Su campaña presidencial sigue esa lógica: videos breves, polémicos, difundidos en redes sociales sin inversión en pauta, pero diseñados para tensionar y dividir. Según el analista de marketing político José Penso, se trata de una estrategia de “exhibición y generación de polémica” que convierte a Quintero en un “outsider frente al establecimiento”. Sin embargo, Penso advierte: “Ser polémico es un arma de doble filo: te mantiene en la agenda, pero te puede hacer ver como irresponsable, improvisado o populista”.
En este escenario, la incógnita queda abierta: ¿es Nicolás Petro —a través de la cercanía de Germán Londoño— una ficha silenciosa en la campaña de Daniel Quintero? La campaña del exalcalde no ha dado respuesta, mientras la presencia de ese hombre de confianza revive la controversia.
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