

La canciller presentó su dimisión tras ser desautorizada por el jefe de gabinete presidencial en medio de la controversia por la adjudicación del contrato para la producción de pasaportes.
La canciller Laura Sarabia presentó oficialmente su renuncia al Ministerio de Relaciones Exteriores el miércoles 3 de julio, argumentando profundas diferencias con las recientes decisiones del Gobierno nacional. La funcionaria, muy cercana al presidente Gustavo Petro, expresó en su carta que no comparte el rumbo adoptado, ni las decisiones fuera de la legalidad y que, por coherencia personal y respeto institucional, no podía continuar en su cargo.
La nueva crisis interna del desgastado gobierno petrista se desató por el nuevo proceso de contratación para la elaboración de los pasaportes colombianos, que actualmente están a cargo de la empresa Thomas Greg & Sons. Días antes, Sarabia había anunciado que se extendería el contrato con esta firma por once meses adicionales bajo la figura de “urgencia manifiesta”, con el fin de evitar afectaciones en la emisión del documento tras el vencimiento del contrato actual el 31 de agosto.
Sin embargo, el 2 de julio, Alfredo Saade, jefe de gabinete y de despacho presidencial, contradijo públicamente esa decisión. Según Saade, por orden directa del presidente Gustavo Petro, el nuevo proceso de fabricación de pasaportes se adelantará con la Imprenta Nacional y Portugal. “La orden que yo recibo es del señor presidente de la República (…) y es lo que él me ordena: que busquemos la manera de avanzar y articular entre la Imprenta Nacional y Portugal”, aseguró el funcionario.
Este viraje sorprendió, especialmente porque la Imprenta Nacional no cuenta actualmente con toda la capacidad técnica requerida para producir los pasaportes según estándares internacionales. La empresa también ha enfrentado cuestionamientos por su idoneidad para asumir este tipo de procesos complejos.
“No se trata de diferencias menores ni de quién tiene la razón. Se trata de un rumbo que, con todo el afecto y respeto que le tengo, ya no me es posible ejecutar”, escribió Sarabia en su carta de renuncia.
La renuncia de Sarabia agudiza aún más la fractura del círculo cercano del presidente Petro y agudiza la controversia sobre el manejo de los contratos públicos en el actual Gobierno, envuelto en graves escándalos de corrupción. La figura de la excanciller había sido central en el gabinete presidencial desde el inicio del mandato y su salida reconfigura el mapa de poder dentro del Ejecutivo, ahora en manos de personajes tan oscuros como inmorales como Armando Benedetti, Alfredo Saade y Eduardo Montealegre.
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