

Angie Rodríguez, exdirectora del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre) y durante mucho tiempo considerada la mano derecha de Gustavo Petro, destapó la grave crisis interna que vive el gobierno. En una entrevista concedida esta semana, Rodríguez afirmó que «en la Casa de Nariño el poder y el dinero los tiene enceguecidos» y denunció que varios funcionarios cercanos al presidente estarían involucrados en un plan para apartarla de su cargo y «exterminarla».
La exfuncionaria, quien ahora dirige el Fondo Adaptación, señaló directamente a Carlos Carrillo, director de la UNGRD, y a Juliana Guerrero como protagonistas de un supuesto boicot en su contra. Rodríguez aseguró que Carrillo habría pagado a una persona para espiarla y obtener información que pudiera perjudicarla. Según su versión, recibió chats y un video en el que Carrillo mencionaba que «la acción del Caballo de Troya siempre funciona» y confirmaba que solo contaba con ese supuesto espía cerca de su oficina.
La exdirectora del Dapre también denunció que un hombre desde una cárcel le exigía altas sumas de dinero a cambio de no divulgar supuestas conversaciones, lo que configuraría el delito de extorsión. Rodríguez insistió en que tiene pruebas de estos hechos, entre ellas chats y grabaciones.
Sobre Juliana Guerrero, a quien describió como «la que maneja el poder en muchas entidades», Rodríguez fue aún más dura. La acusó de ufanarse de tener vínculos con el ELN y de haberla convertido en su “peor enemiga” después de que ella denunciara supuestas inconsistencias en sus títulos profesionales. «Fui yo quien dio a conocer que no tenía los títulos de manera legal», aseguró.
Rodríguez también mencionó al actual jefe de despacho presidencial, Raúl Moreno, a quien acusó de ser «conspirador» y de unirse con Carrillo para sacarla del camino. Según su relato, estos enfrentamientos tienen como trasfondo el control de millonarios recursos, especialmente en el Fondo Adaptación.
Las declaraciones de la ex mano derecha de Petro evidencian una guerra interna por el poder y el dinero dentro del gobierno que él mismo lidera. Lo que empezó como una disputa por cargos y contratos se ha convertido en una serie de acusaciones graves que incluyen espionaje, extorsión y posibles vínculos con grupos armados ilegales.
Mientras el presidente Petro guarda silencio sobre estas revelaciones, el país observa cómo el proyecto que prometía ética y transparencia se desmorona en medio de traiciones, conspiraciones y peleas por recursos entre sus más cercanos colaboradores.
Todos los derechos reservados El Pirobo news