

Comunidades del norte del Cauca llegaron en 17 buses a la sede Bogotá de la Universidad Nacional. Aunque el ingreso fue pacífico, la institución activó protocolos de emergencia y Puestos de Mando Unificado.
Alrededor de 750 personas provenientes de comunidades afrodescendientes, indígenas y campesinas del norte del Cauca ingresaron en la mañana del domingo 15 de febrero a la sede Bogotá de la Universidad Nacional de Colombia, pese a que la administración universitaria no autorizó su permanencia dentro del campus. La llegada masiva se produjo hacia las 7:00 a.m., cuando 17 buses arribaron a la Ciudad Universitaria con integrantes de 40 consejos comunitarios articulados en la Asociación de Consejos Comunitarios del Norte del Cauca (ACONC).
Según el comunicado oficial emitido por la Vicerrectoría de la sede Bogotá, el grupo ingresó de manera pacífica y se instaló en el sector de la Concha Acústica. Aunque no se registraron hechos de violencia, la administración activó inmediatamente el Comité de Prevención del Riesgo y Atención de la Emergencia (CPRAE) y solicitó la instalación de Puestos de Mando Unificado (PMU) tanto a nivel nacional como distrital, con el fin de coordinar la respuesta institucional frente a la situación.
La Universidad señaló que no tenía conocimiento previo de la movilización y que tampoco lo tenían los viceministerios para el Diálogo Social, la Igualdad y los Derechos Humanos, ni el de Educación Superior, según información entregada por la propia institución. La primera sesión del Puesto de Mando Unificado fue programada para las 11:00 a.m., con el objetivo de evaluar riesgos, condiciones logísticas y eventuales acuerdos para garantizar la seguridad dentro del campus.
La administración universitaria enfatizó que la Ciudad Universitaria no cuenta con infraestructura adecuada para el alojamiento masivo de personas ni con protocolos diseñados para atender situaciones de ocupación prolongada. La preocupación principal radica en aspectos de salubridad, seguridad, servicios sanitarios y control de riesgos, considerando la magnitud del grupo que ingresó.
La Universidad Nacional informó que sus instalaciones “no cuentan con condiciones adecuadas para el alojamiento de personas y que sus protocolos de emergencia no están diseñados para atender este tipo de situaciones”, reiterando que la permanencia no fue autorizada por la administración.
Pese al ingreso masivo, la institución indicó que las actividades académicas y administrativas continúan con normalidad. La única medida adoptada hasta el momento fue la suspensión de actividades deportivas en la Concha Acústica, espacio donde permanece concentrado el grupo. Las directivas señalaron que el diálogo con las vocerías de la movilización se mantiene abierto con el fin de evitar alteraciones en el orden interno y buscar una salida concertada.
La llegada de estas comunidades ocurre en un contexto nacional marcado por movilizaciones sociales y reclamaciones territoriales, particularmente en el norte del Cauca, región donde confluyen conflictos relacionados con tierras, seguridad y presencia de grupos armados. Sin embargo, hasta el momento, no se han detallado públicamente las exigencias específicas del grupo que ingresó a la Universidad.
Las autoridades distritales y nacionales permanecen en coordinación con la administración universitaria para monitorear la situación. El desarrollo del Puesto de Mando Unificado será clave para definir los pasos a seguir y garantizar tanto la integridad de los integrantes de la movilización como la continuidad de las actividades académicas en la principal universidad pública del país.
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