

La hidroeléctrica Urrá pidió a las comunidades ribereñas no regresar a sus viviendas tras un incremento del 69% en el caudal que ingresa al embalse, en medio de una emergencia invernal que ya deja miles de familias afectadas en Córdoba.
La hidroeléctrica Urrá confirmó un fuerte incremento en las descargas hacia el río Sinú debido al aumento extraordinario del caudal que ingresa al embalse, mientras se mantiene activa la alerta roja operativa. La empresa, en comunicado emitido desde Montería el 15 de febrero de 2026, informó que los aportes hídricos crecieron de manera significativa en las últimas horas, obligando a elevar el volumen de agua liberado aguas abajo. En ese contexto, solicitó a las comunidades ribereñas mantenerse evacuadas y seguir las instrucciones de los organismos de gestión del riesgo, mientras continúa el monitoreo permanente del sistema.
La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) había advertido que el caudal de entrada al embalse pasó de 485 metros cúbicos por segundo a 823 m³/s en apenas 24 horas, lo que representa un incremento cercano al 69%. El nivel del embalse se mantiene alrededor de 130,5 metros sobre el nivel del mar, aproximadamente dos metros por encima de la cota de rebose vigente. Ante este panorama, el proyecto ha operado bajo condición excepcional, con descargas continuas por el rebosadero. Si las lluvias persisten y los aportes aumentan, los caudales liberados podrían incrementarse aún más, elevando el riesgo de inundaciones en municipios ubicados en la cuenca baja del Sinú.
La magnitud de la emergencia ha sido descrita como atípica por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Según su más reciente reporte situacional, en Colombia se registran 94.431 familias damnificadas —equivalentes a 254.531 personas— en 149 emergencias ocurridas en 17 departamentos. Sin embargo, Córdoba concentra el mayor impacto: 70.424 familias afectadas, dos personas fallecidas, 10 heridas y 11.077 hectáreas bajo el agua, lo que equivale al 98,76 % del total nacional de tierras inundadas.
El director de la UNGRD, Carlos Carrillo, explicó que las precipitaciones superaron ampliamente los promedios históricos para esta época del año. Según el IDEAM, febrero suele ser un mes seco en la región Caribe, pero entre el 1 y 2 de febrero cayó prácticamente la lluvia correspondiente a todo el mes. En la represa de Urrá se registró una precipitación estimada en 1.600% por encima de lo usual, alterando los cálculos operativos y forzando mayores descargas controladas.
“Lo que sucedió fue completamente atípico. Estamos en temporada seca. Entre el 1 y 2 de febrero cayó prácticamente toda el agua del mes. En la represa de Urrá hubo una precipitación que se calcula en 1.600% por encima de lo usual”, afirmó Carlos Carrillo, director de la UNGRD.
La crisis revive un debate histórico sobre el papel de la represa en la dinámica de inundaciones del departamento. Urrá I, inaugurada en el año 2000, inundó cerca de 7.400 hectáreas y afectó territorios del pueblo indígena Embera Katío. La Corte Constitucional, en la sentencia T-652 de 1998, reconoció vulneraciones a derechos fundamentales durante su construcción. Desde entonces, sectores sociales han cuestionado los impactos ambientales, la alteración de ciclos ecológicos del río y su influencia en inundaciones recurrentes en el valle del Sinú.
Actualmente, el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo ha desplegado más de 160 toneladas de ayuda humanitaria en Montería y municipios cercanos, además de activar evacuaciones preventivas. También se anunció la instalación de puentes semipermanentes en otras regiones afectadas. Las autoridades insisten en que las comunidades no deben regresar a las zonas evacuadas mientras persistan las condiciones hidrológicas actuales.
En medio de la emergencia, el presidente Gustavo Petro ha pedido investigaciones para establecer responsabilidades en la gestión de la crisis, señalando que no todo puede atribuirse únicamente a la variabilidad climática. Mientras tanto, en Córdoba la prioridad inmediata es evitar retornos prematuros, garantizar asistencia humanitaria y mantener vigilancia permanente sobre el comportamiento del embalse y del río Sinú.
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