

El departamento enfrenta una de las emergencias invernales más graves de los últimos años, con miles de familias afectadas, crecientes históricas y un llamado urgente al Gobierno Nacional.
Córdoba atraviesa una emergencia invernal sin precedentes recientes. En menos de una semana, las lluvias asociadas a un frente frío atípico han dejado extensas zonas rurales bajo el agua, cultivos arrasados y comunidades enteras en riesgo. De acuerdo con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, el departamento concentra el mayor impacto de la temporada invernal en el país.
El director de la UNGRD, Carlos Carrillo, confirmó que a nivel nacional se reportan cerca de 52.000 familias afectadas, de las cuales más de 33.400 se encuentran en Córdoba, cifra que podría superar las 35.000 hectáreas inundadas. Según la entidad, las lluvias recientes han superado en más del 1.600 % los promedios habituales de la temporada seca, lo que explica el comportamiento inusual de los ríos y las crecientes súbitas.
La magnitud de la emergencia encendió las alarmas en la región, especialmente por el recuerdo de La Mojana, donde una tragedia similar dejó consecuencias prolongadas durante años. En diálogo con EL COLOMBIANO, el gobernador Erasmo Zuleta fue enfático:
“No queremos que pase lo mismo que en La Mojana. Esta es una tragedia que tiene impacto en todos los sectores, que afecta la economía del departamento y de las familias”.
Desde el Puesto de Mando Unificado, la Gobernación confirmó que a corte del 5 de febrero se reportan afectaciones en 23 municipios y 102 corregimientos. El balance humano es crítico: cinco personas fallecidas y al menos dos desaparecidas, mientras los niveles del río Sinú continúan en ascenso, aumentando el riesgo de nuevos desbordamientos en zonas vulnerables.
Una de las mayores preocupaciones de la población ha sido la represa de Urrá. Sin embargo, Carrillo descartó cualquier riesgo estructural y aclaró que la central hidroeléctrica se mantiene bajo control. Aunque se registraron descargas de hasta 1.600 metros cúbicos por segundo, estas han venido disminuyendo, sin que se descarte un nuevo aumento durante el fin de semana por las lluvias persistentes.
La respuesta humanitaria avanza en medio de la urgencia. Zuleta explicó que las donaciones se están canalizando a través de organizaciones como IMAT, Rotary, la Fundación Rueda Rueda y Fundacción, además del Centro de Convenciones de Montería, habilitado como punto de acopio departamental. La prioridad, según el mandatario, es garantizar que las ayudas lleguen efectivamente a las comunidades más aisladas.
Ante la gravedad de la situación, el presidente Gustavo Petro convocó un Consejo Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y anunció la declaratoria de emergencia económica en Córdoba y Sucre, con la posibilidad de extenderla a nivel nacional. Según el mandatario, el balance preliminar habla de 14 personas fallecidas y cerca de 9.000 viviendas destruidas, cifras que aún están en verificación.
Zuleta reconoció el acompañamiento de la UNGRD y de la Fuerza Pública, pero insistió en que la respuesta debe ser integral y sostenida. La emergencia, advirtió, no solo es humanitaria, sino económica y social, y exige decisiones rápidas para evitar que el desastre se prolongue en el tiempo.
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