

El candidato presidencial decidió no participar en ningún mecanismo interpartidista y descartó un acuerdo con Claudia López, apostándole a una campaña directa para disputar la primera vuelta
El panorama electoral rumbo a la Presidencia comienza a despejarse, y Sergio Fajardo tomó una de las decisiones más relevantes de esta fase preelectoral: no participará en ninguna de las consultas interpartidistas previstas para el 8 de marzo y se lanzará directamente a la primera vuelta. Con ello, el exgobernador de Antioquia y excandidato presidencial por tercera vez definió una estrategia que busca romper con la lógica de bloques y evitar quedar atrapado en la polarización.
El anuncio se dio este jueves en la mañana, cuando Fajardo confirmó públicamente que no hará parte de ninguna de las consultas propuestas, ni de centro ni de izquierda. En su mensaje fue explícito al señalar que su objetivo político es derrotar a los extremos, a los que identificó con Abelardo de la Espriella y con Iván Cepeda, y evitar que el país se deslice hacia una confrontación social de mayor escala. Para el candidato, el momento político exige una ruta distinta a la de las alianzas tempranas.
La decisión también implica un portazo directo a la denominada “Consulta de las Soluciones”, liderada por Claudia López, quien había invitado a Fajardo a participar junto a otros dirigentes que se autodefinen como centro político, entre ellos Maurice Armitage, Juan Fernando Cristo y Leonardo Huerta. Aunque Fajardo agradeció públicamente la invitación y reconoció las coincidencias programáticas, dejó claro que no se sumará a ese mecanismo.
Según explicó, su negativa tiene que ver con el clima político actual, al que calificó como una confrontación permanente alimentada por agresiones, insultos, mentiras y amenazas. En ese escenario, considera que una consulta no contribuye a construir una mayoría amplia, sino que termina profundizando divisiones y reproduciendo la lógica de bandos enfrentados.
Para Fajardo, la apuesta del centro no pasa por una consulta, sino por la construcción de una nueva mayoría que abarque desde sectores de derecha moderada hasta sectores de izquierda moderada. Sin embargo, no cree que ese objetivo pueda lograrse a través de un mecanismo interpartidista en marzo, menos aún en un contexto marcado por la incertidumbre jurídica y política de algunas consultas.
En entrevistas recientes, el candidato ha insistido en que los extremos se necesitan mutuamente para sobrevivir políticamente y que el desafío del centro es romper esa dinámica. Por eso, su campaña se enfocará en llegar directamente a la primera vuelta con un mensaje de serenidad, acuerdos y soluciones concretas para enfrentar problemas como la inseguridad, la corrupción y las brechas sociales.
No es la primera vez que Fajardo se aparta de este tipo de mecanismos. Semanas atrás también le había cerrado la puerta a la llamada Gran Consulta de la centro-derecha. Para varios analistas, esta decisión responde a una lectura crítica de su experiencia en 2022, cuando participó en la coalición Centro Esperanza. En ese proceso, terminó enfrentado con algunos de sus aliados, aceptó apoyos que generaron tensiones internas y fue testigo de una dispersión de votos que debilitó su candidatura.
Así, con el anuncio de este jueves, Sergio Fajardo fija una línea clara: no habrá consultas, no habrá alianzas tempranas y su camino hacia la Casa de Nariño será directo, apostándole a una mayoría que se defina en las urnas en mayo.
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