

Las declaraciones entregadas por Juan de Bedout a la Fiscalía aportan detalles sobre su relación pasada con Zulma Guzmán y permiten a los investigadores reconstruir el contexto emocional y personal que rodea el caso de las menores envenenadas en Bogotá.
En el marco de la investigación por el envenenamiento con talio de dos menores de edad en Bogotá, el testimonio del empresario Juan de Bedout ante la Fiscalía General de la Nación ha adquirido un peso significativo al aportar elementos sobre el contexto personal y emocional que rodea el caso. Las declaraciones, reveladas por Noticias Caracol, se concentran en la relación extramatrimonial que De Bedout sostuvo años atrás con Zulma Guzmán Castro, hoy detenida en el Reino Unido y solicitada en extradición por las autoridades colombianas.
Según el relato entregado al ente acusador, la relación entre ambos se dio alrededor del año 2015 y tuvo una duración aproximada de entre tres y seis meses, tras lo cual se redujo a contactos esporádicos. De Bedout fue enfático en señalar que, desde su perspectiva, ese vínculo fue un error y que no tenía intención de retomarlo. En su declaración explicó que Guzmán insistía en reanudar la relación, mientras él buscaba marcar distancia y cerrar definitivamente ese capítulo de su vida.
El testimonio adquiere mayor relevancia a partir de los hechos posteriores a la muerte de la esposa de De Bedout en 2021, fallecimiento que, según se ha conocido públicamente, también está siendo analizado dentro de una línea investigativa en la que se detectaron rastros de talio. De acuerdo con su versión, tras ese episodio Guzmán intentó acercarse nuevamente mediante regalos y mensajes enviados a través de terceros, lo que, según su percepción, evidenciaba un interés persistente por retomar el vínculo sentimental.
Durante su declaración, De Bedout describió la personalidad de Guzmán con expresiones que hoy hacen parte del expediente judicial. La calificó como una mujer de carácter fuerte, educada, con formación académica avanzada y amplia experiencia internacional, pero también señaló comportamientos que consideró fuera de lo convencional. Estas apreciaciones no constituyen valoraciones judiciales, pero sí aportan al análisis del contexto relacional que la Fiscalía estudia para entender la dinámica entre ambos.
Uno de los episodios que más llamó la atención de los investigadores, de acuerdo con la información conocida, fue la reacción de Guzmán al ver a De Bedout con una nueva pareja en un restaurante de Bogotá. Según el testimonio, tras ese encuentro él recibió un mensaje a través de WhatsApp en el que ella expresó su inconformidad de manera explícita, cuestionando la relación y utilizando un lenguaje agresivo. “En serio, cualquier gurre, ¿pero yo no? ¿Qué tamaño de imbécil?”, lo que, según el empresario, evidenció su molestia por la nueva relación. Para la Fiscalía, este intercambio hace parte del conjunto de pruebas testimoniales que buscan establecer el estado emocional de la investigada y su posible incidencia en los hechos que hoy se investigan.
Estas declaraciones se integran a un expediente complejo que incluye pruebas técnicas, análisis forenses y reconstrucción de la cadena de envío de las frambuesas contaminadas con talio, señaladas como el vehículo del envenenamiento. Guzmán permanece recluida en la prisión HMP Bronzefield, en el Reino Unido, mientras se surte el proceso de extradición solicitado por Colombia. Las autoridades continúan evaluando si los elementos personales y relacionales descritos en los testimonios permiten establecer un móvil o refuerzan la hipótesis de premeditación.
El caso sigue en etapa de investigación, con múltiples líneas abiertas, y la Fiscalía avanza en la recolección de nuevos testimonios y pruebas que permitan esclarecer de manera integral las responsabilidades penales en la muerte de las menores.
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