

El general (r) Óscar Naranjo cuestionó públicamente el pasado profesional de Abelardo de la Espriella, a lo que el candidato presidencial respondió señalándolo como parte del establecimiento político tradicional y defendiendo el rol de los abogados penalistas.
La campaña presidencial de 2026 sumó un nuevo episodio de confrontación política tras las declaraciones del general en retiro Óscar Naranjo, exdirector de la Policía Nacional y exvicepresidente durante el gobierno de Juan Manuel Santos, quien cuestionó de manera directa la aspiración presidencial de Abelardo de la Espriella. Naranjo afirmó que existen “diferencias abismales de vida” entre ambos y señaló que el hoy candidato utilizó su bufete de abogados para defender a criminales que él persiguió durante su carrera policial.
Las declaraciones se produjeron en entrevista con Caracol Radio, donde el general retirado expresó que, si bien De la Espriella actuó dentro de la legalidad de su profesión, su historial como abogado defensor de personas procesadas por delitos graves genera cuestionamientos frente a su aspiración presidencial. Según Naranjo, durante su paso por la Policía Nacional, muchos de los criminales capturados terminaron siendo representados por el hoy candidato.
Ante estos señalamientos, Abelardo de la Espriella respondió a través de un extenso pronunciamiento en su cuenta de X, en el que defendió el ejercicio de la abogacía penal y calificó las declaraciones del general como prejuiciosas y propias de la “vieja política”. El candidato sostuvo que sin la existencia de defensores jurídicos no sería posible garantizar la legalidad de los procedimientos policiales ni el respeto al debido proceso, pilares fundamentales del Estado de derecho.
De la Espriella recordó que toda persona sometida a una investigación penal tiene derecho a una defensa técnica y que incluso los logros de la Policía en materia de judicialización dependen de que los procesos se ajusten a la ley. En ese contexto, mencionó el caso de Juan David Naranjo, hermano del general retirado, quien fue condenado por narcotráfico en Alemania en 2006, señalando que también tuvo derecho a un abogado y a un juicio justo.
El candidato presidencial fue más allá y trajo a colación antiguas controversias que rodearon al exdirector de la Policía, incluyendo señalamientos realizados en su momento por el narcotraficante Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, así como versiones que lo vincularon con figuras del crimen organizado, hechos que Naranjo siempre ha negado y que no derivaron en condenas judiciales. Según De la Espriella, cualquier persona enfrentada a acusaciones de ese tipo recurriría de inmediato a un abogado.
En su respuesta, el aspirante presidencial también cuestionó el papel de Naranjo como negociador en el proceso de paz con las Farc y como vicepresidente durante el gobierno Santos, señalando que ese proceso terminó otorgando curules a exintegrantes de la guerrilla sin garantizar plenamente los derechos de las víctimas. Para De la Espriella, estos hechos desdibujan la imagen de lucha frontal contra el crimen que el general retirado reivindica.
Finalmente, el abogado aseguró que los ataques en su contra hacen parte de una estrategia del establecimiento político tradicional para frenar su llegada a la Presidencia. En su mensaje, afirmó que su proyecto político se apoya en el respaldo ciudadano y no en alianzas con las élites tradicionales, concluyendo con una defensa de la presunción de inocencia y del papel esencial de los abogados en una democracia.
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