

El alcalde Dumek Turbay advirtió que la exigencia económica del gremio carece de sustento técnico y pone en riesgo el proceso de transición a energías limpias en el Centro Histórico.
Lo que inició como un ambicioso proyecto ambiental y de bienestar animal para retirar definitivamente los coches de caballos del Centro Histórico de Cartagena se ha convertido en un conflicto financiero de grandes proporciones. El alcalde Dumek Turbay denunció públicamente que el gremio de cocheros estaría exigiendo $72.000 millones de pesos como compensación por la entrega de 120 caballos y sus carruajes, una cifra que, según la administración distrital, resulta desproporcionada y carente de sustento técnico.
De acuerdo con lo expuesto por el mandatario local, la propuesta presentada por los representantes del gremio contempla pagos de hasta $1.000 millones por cada carruaje y $100 millones por cada caballo, montos que, según la Alcaldía, no se encuentran respaldados por avalúos técnicos, estudios contables ni soportes jurídicos que justifiquen dichas valoraciones. Turbay fue enfático en señalar que estas exigencias ponen en riesgo la viabilidad financiera del proyecto de transición a energías limpias.
El alcalde también alertó sobre el estado real de varios de los animales que hoy siguen en manos del gremio. Según informes de la Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria (UMATA) de Cartagena, varios de los caballos presentan signos de desnutrición, un hecho que, a juicio de la administración, contradice la valoración económica elevada que se les pretende asignar. “Sin un soporte técnico que los respalde, el gremio cochero exige $72.000 millones”, afirmó Turbay al referirse a las pretensiones económicas del sector.
El director de la UMATA, Adolfo Pérez, explicó que la primera propuesta formal del gremio fija el valor de cada carruaje de madera en 930 millones de pesos y el de cada caballo en 93 millones de pesos. Para la administración distrital, estas cifras no solo son desproporcionadas, sino que no corresponden a la realidad del mercado ni al estado físico de los animales. “Un caballo no vale 93 millones de pesos, muchos están desnutridos”, señaló Pérez, al insistir en la ausencia de estudios técnicos que respalden la exigencia.
Mientras persiste el desacuerdo económico, el proceso de sustitución avanza desde el punto de vista operativo. El Distrito tiene previstas 62 carrozas eléctricas, de las cuales 50 ya están fabricadas y 24 ya se encuentran circulando por el Centro Histórico, como parte del plan de movilidad sostenible y reducción de emisiones contaminantes. Estas nuevas unidades buscan reemplazar de forma definitiva los coches tradicionales, priorizando el bienestar animal y la modernización del transporte turístico.
El proceso cuenta con respaldo normativo a través del Decreto 2126 de 2025, expedido por la Alcaldía de Cartagena, que prohíbe el ingreso de animales al Centro Histórico y da prioridad al uso de vehículos eléctricos. Sin embargo, pese a la entrada en vigor de la norma, los 120 caballos aún permanecen bajo el cuidado de los cocheros, mientras se define un acuerdo económico definitivo.
De manera transitoria, el Distrito ha asumido parte de los costos asociados a la alimentación y atención veterinaria de los animales, con el fin de garantizar su bienestar mientras avanzan las mesas de negociación. Este viernes está prevista una segunda reunión entre la Alcaldía y los representantes del gremio cochero, en la que se espera destrabar el conflicto y buscar una solución que sea financieramente viable para la ciudad.
Para la administración de Dumek Turbay, el objetivo central sigue siendo claro: culminar la transición hacia un modelo turístico sostenible, sin que el proceso se vea afectado por exigencias económicas que, según sostiene el Distrito, no tienen sustento técnico ni legal y comprometerían recursos públicos de manera desproporcionada.
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