

Un gesto cotidiano terminó siendo decisivo para salvar la vida de un menor que sobrevivió al brutal accidente en la vía Buga–Buenaventura, donde una pareja murió aplastada entre dos tractomulas.
Un hecho trágico ocurrido en la vía que conecta a Buga con Buenaventura dejó al descubierto una escena tan devastadora como impactante. Diego Fernando Suárez y Lina Marcela Díaz murieron de manera instantánea luego de que el automóvil en el que se movilizaban quedara completamente aplastado entre dos tractomulas, en un sector caracterizado por la congestión vehicular y el alto flujo de transporte pesado, especialmente en temporada decembrina.
El accidente se produjo cuando la familia, que viajaba en un vehículo particular color gris junto a sus dos hijos menores de edad, se encontraba detenida en medio de un trancón. De acuerdo con información preliminar de las autoridades, una tractomula que descendía por la vía habría presentado una falla mecánica en su sistema de frenos, lo que impidió que el conductor detuviera el vehículo a tiempo. El camión terminó embistiendo por la parte trasera al automóvil familiar, empujándolo violentamente contra otra tractomula que se encontraba adelante.
La magnitud del impacto fue tal que el vehículo quedó reducido a una fracción mínima de su tamaño original, atrapando a los adultos en su interior y provocando su muerte inmediata. La escena fue descrita por testigos como una de las más fuertes que se hayan registrado recientemente en este corredor vial.
Minutos antes del choque, ocurrió un hecho que terminó marcando la diferencia entre la vida y la muerte. El hijo mayor de la pareja manifestó ganas de orinar, por lo que sus padres decidieron detener el vehículo y permitirle bajarse a un costado de la vía. Mientras el menor realizaba esta necesidad fisiológica en la berma, Diego Fernando Suárez y Lina Marcela Díaz grabaron la escena con su teléfono celular en un ambiente distendido y familiar.
En el video, que posteriormente se viralizó en redes sociales, se escucha a la pareja despedirse del niño entre risas, diciendo frases como “chao, Julio, chao”, sin saber que esos segundos serían los últimos instantes de vida compartidos. Inmediatamente después de la despedida, la grabación registra el estruendo del impacto, cuando la tractomula sin frenos arremete contra el automóvil y desencadena la tragedia.
El menor, que se encontraba fuera del vehículo, presenció el accidente desde la orilla de la carretera y comenzó a pedir ayuda desesperadamente. Testigos que se encontraban en la zona captaron momentos posteriores de angustia, en los que se escuchan gritos solicitando herramientas para intentar rescatar a quienes permanecían atrapados entre los hierros retorcidos del carro.
El segundo hijo de la pareja, de menor edad, se encontraba dentro del automóvil al momento del impacto. Contra todo pronóstico, logró sobrevivir y fue rescatado por los organismos de socorro minutos después del accidente. El niño fue trasladado de urgencia a un centro asistencial, donde recibió atención médica especializada debido a la gravedad de las heridas sufridas. Según reportes oficiales, su evolución ha sido favorable y permanece bajo observación médica.
Ambos menores iniciaron acompañamiento psicológico para enfrentar el impacto emocional de la pérdida de sus padres, en un proceso que ha sido descrito por familiares y autoridades como largo y profundamente doloroso.
La tragedia no terminó con el accidente. Mientras los niños recibían atención médica y la familia iniciaba el duelo, se reportó un nuevo hecho que generó indignación en la comunidad. Durante la noche del mismo viernes 19 de diciembre, personas desconocidas ingresaron al granero “Judas”, establecimiento comercial propiedad de la familia Suárez Díaz, ubicado en el barrio Bellavista del corregimiento Córdoba, y saquearon la mercancía.
Vecinos del sector denunciaron el robo y manifestaron su rechazo ante lo ocurrido, señalando que delincuentes aprovecharon la tragedia para cometer el hurto en medio del dolor de los menores sobrevivientes.
Las autoridades adelantan investigaciones para establecer con precisión las causas del accidente, determinar responsabilidades por la presunta falla mecánica de la tractomula involucrada y esclarecer el saqueo al establecimiento comercial de la familia. El caso ha reavivado el debate sobre la seguridad vial en la vía Buga–Buenaventura, una carretera que históricamente ha registrado accidentes graves relacionados con vehículos de carga pesada y fallas en los sistemas de frenado.
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