

La Aerocivil confirmó que Juan Diego Chavarro, hijo de un controlador, emitió órdenes reales a 43 aeronaves sin tener licencia ni formación
La Aeronáutica Civil de Colombia confirmó que un joven de 18 años, identificado como Juan Diego Chavarro e hijo de un controlador aéreo en ejercicio, permaneció 1 hora y 24 minutos en la frecuencia de control de la torre del Aeropuerto Internacional El Dorado y emitió instrucciones reales a 43 vuelos, pese a carecer de licencia, certificación técnica o formación profesional alguna. El incidente, que inicialmente se creyó limitado a tres aeronaves, escaló a proporciones alarmantes tras la revisión técnica del organismo, que lo calificó como “una grave violación a la normativa aeronáutica” y un “evento intolerable bajo cualquier estándar técnico, legal o ético”.

Chavarro ingresó a la torre como aspirante al curso básico del Centro de Estudios Aeronáuticos (CEA) para observar el trabajo de los controladores, pero terminó manipulando equipos y dando órdenes operativas: autorizaciones de despegue, cambios de frecuencia y rodaje, incluyendo un vuelo internacional con destino a Argentina. La situación salió a la luz no por un reporte interno, sino porque el propio joven publicó un video en redes sociales donde se le veía utilizando los sistemas de comunicación, lo que desató indignación inmediata y llevó a la Aerocivil a abrir una investigación exhaustiva.
El informe técnico detalló que la exposición crítica al riesgo incluyó la posible pérdida de separación entre aeronaves, confusión en las tripulaciones y la eventual ocurrencia de incidentes no reportados. Aunque no se registraron accidentes, la entidad advirtió que la participación de una persona sin preparación en una torre que maneja más de 900 operaciones diarias representó un peligro inaceptable para la seguridad aérea nacional.
La Aerocivil anunció medidas correctivas inmediatas y analiza si este fue un hecho aislado, pues circulan versiones de que el joven ya había accedido previamente a torres de control para interactuar con las comunicaciones. El caso también puso en tela de juicio los protocolos de acceso y supervisión en El Dorado, el aeropuerto más importante de Colombia y uno de los más transitados de América Latina.
Desde una perspectiva crítica, este incidente no es solo una anécdota de irresponsabilidad juvenil; es el reflejo de una falla sistémica que pone en riesgo miles de vidas. Un aspirante sin licencia operando durante 84 minutos la torre más crítica del país revela grietas profundas en la supervisión y la cultura de seguridad de la Aeronáutica Civil. Colombia, que en 2025 enfrentó múltiples crisis de confianza institucional, no puede permitirse que la puerta de entrada al país quede en manos de quien graba un video para redes sociales.
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