

Zulma Guzmán, prófuga por envenenamiento con talio en Bogotá, demandada en 2023 por incumplimiento de pagarés en Car B: circular roja de Interpol activa
La economista Zulma Guzmán Castro, fundadora de la plataforma de carsharing Car B y conocida por su participación en Shark Tank Colombia, enfrentaba desde 2023 una demanda por incumplimiento de tres pagarés firmados en 2019, mucho antes de que la Fiscalía la señalara como presunta responsable del envenenamiento con talio que acabó con la vida de las estudiantes Inés de Bedout y Emilia Forero el 5 de abril de 2025 en un apartamento del barrio Rosales, en Bogotá. Genius Accelerator Tank S.A.S. la demandó como persona natural y jurídica (Car B S.A.S.), alegando que no pagó los títulos valores pactados para el 2 de mayo de 2019, en un caso que, aunque económico, anticipó las sombras que rodearían a Guzmán, quien huyó a Argentina tras el crimen y ahora es buscada por Interpol en 196 países.
El envenenamiento conmocionó al país cuando tres menores y un joven de 21 años, hermano de una de ellas, consumieron frambuesas achocolatadas entregadas por un mensajero insistente en un paquete «regalo». Horas después, vómitos y dolor abdominal llevaron a la Fundación Santa Fe, donde Inés y Emilia murieron el 9 de abril pese a cuidados intensivos. La Secretaría de Salud de Bogotá detectó talio, un metal tóxico inodoro e insípido prohibido en Colombia desde 1920, en los análisis iniciales. El Instituto Nacional de Salud (INS) confirmó que el talio, usado históricamente como rodenticida y arma homicida por su letalidad (dosis mortal de 12-15 mg/kg, con síntomas en 12-48 horas), causó el deceso, generando náuseas, diarrea y trastornos neurológicos fatales.
La Fiscalía rastreó el envío a Guzmán, quien compró las frambuesas en línea el 25 y 26 de marzo, contaminándolas antes de coordinar el domicilio. Su relación sentimental con Juan de Bedout, padre de Inés, motivó el crimen de venganza; Bedout rompió con ella tras la muerte de su primera esposa en 2023, también por talio según peritajes preliminares. Guzmán huyó el 10 de abril a Argentina, pasando por Brasil, España y Reino Unido; un juez emitió orden de captura el 25 de octubre, seguida de circular roja de Interpol.
El 5 de diciembre, Guzmán envió un WhatsApp desde Argentina a conocidos: “Me encuentro en medio de una situación gravísima, donde me están acusando públicamente de haber sido quien envió un veneno que mató a unas niñas hace algunos meses. Me imagino que el chisme está creciendo como wild fire. Me acusan de haber huido a Argentina, luego a Brasil, España y al Reino Unido. Los que me conocen saben que no huí a ninguna parte”. Admitió relación “clandestina” con Bedout, pero negó conocimiento de la investigación: “La Fiscalía nunca me informó. Envié a un abogado amigo ayer a preguntar, pues me llegó el chisme. Al otro día los medios me acusan y, sin más, ¿ya para qué un juicio? Ojalá me apoyen y me defiendan”.
La demanda de 2023 por Genius Accelerator Tank, vinculada a pagarés incumplidos, no se relacionaba directamente con el crimen, pero expuso la trayectoria empresarial de Guzmán, de Car B a Shark Tank, ahora empañada por el caso que conmocionó a Colombia. La familia Bedout y Forero exigió justicia; la Fiscalía, bajo reserva, podría involucrar red de apoyo.
Desde una perspectiva crítica, el caso de Guzmán no es solo tragedia; es el reflejo de una sociedad donde el talio, arma silenciosa del siglo XIX, resurge en venganzas modernas. De emprendedora televisiva a prófuga, Guzmán pagará por un acto que robó dos vidas inocentes. Colombia, con 578 niños reclutados en 2025, clama no venenos invisibles, sino justicia visible para familias destrozadas.
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