

Carlos Caicedo critica a Petro por “secuestro” de cúpula del Pacto y propone Frente Unido del Pueblo: “No nos arrodillamos ante camaleones de la derecha”
Carlos Caicedo Omar, exalcalde de Santa Marta y exgobernador del Magdalena, decidió romper definitivamente con el petrismo tras la victoria de Margarita Guerra en las elecciones atípicas del 30 de noviembre de 2025, que derrotó al candidato del Pacto Histórico y partidos tradicionales, Rafael Noya. Petro acusó a Caicedo de “dividir a la izquierda” por no ceder su maquinaria a Noya, pero el líder de Fuerza Ciudadana contraatacó con una crítica demoledora: el presidente está “secuestrado” por una cúpula del Pacto Histórico desconectada de las bases, conformada por exuribistas y camaleones políticos que priorizan el poder sobre el cambio real. En entrevista exclusiva con El Colombiano, Caicedo explicó por qué el petrismo actual representa “una izquierda autoritaria y desconectada de las regiones”, y anunció la construcción de un “Frente Unido del Pueblo” alternativo, abierto a figuras como Iván Cepeda, Camilo Romero y Clara López, pero excluyendo a Roy Barreras y sus pares de la derecha reciclada.
Caicedo no midió palabras al describir la cúpula que rodea a Petro: “Al presidente las personas que lo rodean lo han hecho tomar decisiones equivocadas que él mismo reconoce. Ha integrado un partido dirigido por una cúpula desconectada de las bases, rodeado de Laura Sarabia y ahora Armando Benedetti, que vienen del Partido de la U y antes del Centro Democrático o Cambio Radical. Son camaleones de la derecha que se ubican en un gobierno progresista, pero gobiernistas”. Para Caicedo, este “secuestro” no es nuevo; fue protagonista de la campaña 2022, pero se agravó postelección con acuerdos fallidos en el Congreso. “El secuestro no depende de su rol en la elección; es por acuerdos políticos que Petro buscó con sectores tradicionales, excluyendo a los que lo acompañamos históricamente”.
La elección en Magdalena, donde Guerra ganó con el 52% de los votos frente al 48% de Noya, marcó la ruptura definitiva. Petro la llamó “traición”, pero Caicedo la vio como validación popular: “¿Quién respaldó a Noya? Ellos, un tránsfuga que salta de grupo en grupo. Cometimos el error de acogerlo como diputado, pero lo llevaron para debilitar a Fuerza Ciudadana. Nunca pensamos ser perseguidos por la extrema derecha, pero tampoco por un presidente de izquierda”. Caicedo lamentó la “tristeza” de ver al petrismo actuar como sus enemigos: “Nosotros, hermanos de causa, resistimos sin doblegarnos; nuestros padres nos enseñaron a luchar dignamente, no a arrodillarnos”.
Al preguntársele por el tipo de izquierda que representa Petro hoy, Caicedo fue tajante: “Una izquierda centralista, desconectada de los territorios y regiones; autoritaria que no construye consensos y divide a los que luchamos. Toma decisiones equivocadas, ensimismada en sectores que acaparan el poder excluyendo bases”. Para contrarrestar, propuso un “Frente Unido del Pueblo”: convergencia de izquierda, progresistas y organizaciones populares para transformar el país mediante asambleas territoriales. “Armaremos una lista abierta al Senado y validaremos candidaturas con firmas, para luego consultar. Ojalá participe Iván Cepeda; también Camilo Romero, Clara López o el exmagistrado Araujo. Daniel Quintero podría unirse si resuelve su habilitación”. Caicedo descartó a Barreras: “Él y sus pares –Lizcano, Murillo, Cristo– vienen de partidos tradicionales; que se escojan entre sí. No generan confianza; son políticos de carrera que se acomodan en las mieles del poder”.
Caicedo respaldó a Petro en 2018 y 2022, pero lamentó no tener cuota en el gabinete: “Cero participación; ni siquiera un portero. Plantearon el Ministerio de Educación por mi experiencia, pero dieron largas culpando a Sarabia”. Sin embargo, eso no lo alejó: “Nuestro respaldo fue inquebrantable”. Ahora, el frente alternativo busca “consensos democráticos, no imposiciones”. Si el Pacto no accede a consulta, “lo haremos entre afinidades”. Caicedo ve en esto la oportunidad de una izquierda plural, no “secuestrada” por camaleones.
Desde una perspectiva implacable, la ruptura de Caicedo no es traición; es el grito de una izquierda regional harta de centralismo bogotano. Petro, rodeado de exuribistas como Barreras, perdió el pulso territorial: Magdalena lo demostró. El “Frente Unido” podría diluir el Pacto, pero también revivir una izquierda auténtica, no la de mermelada y excusas. Colombia, polarizada, observa: ¿división o renacimiento?
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