

Teniente coronel Rafael Granados Rueda, jefe de Estado Mayor de Brigada contra Narcotráfico, asesinado en Popayán: Ejército condena crimen de guerra y activa búsqueda
El teniente coronel Rafael Granados Rueda, jefe del Estado Mayor de la Brigada contra el Narcotráfico Nº 3 del Ejército Nacional y oficial de la Aviación Militar, murió el 27 de noviembre de 2025 en Popayán, Cauca, tras ser víctima de un atentado sicarial en una zona concurrida de la capital departamental. El ataque ocurrió alrededor de las 12:20 p.m., cuando Granados se desplazaba en su vehículo particular hacia las casas fiscales en el barrio Champagnat, acompañado por un soldado que resultó herido de gravedad.
De acuerdo con el general Javier Afranio, comandante de la Tercera División, los hechos se desarrollaron cuando dos hombres en motocicleta se acercaron al automóvil y abrieron fuego con armas cortas, impactando múltiples veces al oficial. Granados avanzó algunos metros herido grave, pero colisionó contra un andén. Minutos después, una ambulancia lo trasladó al Hospital Universitario San José, donde falleció pese a maniobras de reanimación. El soldado acompañante, con heridas en extremidades, fue estabilizado y transferido a una clínica militar en Cali.
El Ejército Nacional emitió un comunicado inmediato condenando el crimen como «asesinato indiscriminado» en «estado de indefensión», calificándolo de «flagrante violación al Derecho Internacional Humanitario (DIH) y a los derechos humanos». «Este acto criminal ofende a la Nación y atenta contra quienes, con honor, consagran su vida a la defensa de Colombia», expresó el Comando General, dirigido por el almirante Francisco Cubides Granados, quien destacó el «profesionalismo y entrega» de Granados en la lucha antinarcóticos en el suroccidente. Cubides envió condolencias a la familia y compañeros, prometiendo «perseguir implacablemente» a los responsables.
Inmediatamente, la Fuerza Pública activó un «bloqueo total» en Popayán y municipios aledaños, con 200 uniformados del Gaula Élite, SIJIN y Policía Judicial. Sobrevuelos con helicópteros Black Hawk, drones térmicos y arcos de biovigilancia rastrearon la motocicleta abandonada en La Toscana. La Fiscalía abrió investigación por homicidio agravado contra servidor público, con recompensa de $200 millones por información. El general Afranio detalló: «Granados salió del Cantón Norte en Popayán hacia la casa fiscal; los sicarios actuaron con precisión, pero no escaparán».
El presidente Gustavo Petro calificó el asesinato como «crimen de guerra» en X el 28 de noviembre: «El asesinato del teniente coronel Rafael Granados Rueda es un crimen de guerra. He pedido informe detallado sobre su seguridad». El mandatario, que enfrentaba críticas por la «paz total» ante expansión de disidencias, expresó solidaridad y exigió «acciones contundentes». El senador caucano Temístocles Ortega tuiteó: «Solidaridad con los familiares, con el Ejército y rechazo rotundo. ¡Qué más decir! ¡Actúen por favor! Nos matarán a todos».
Granados Rueda, de 45 años, era aviador experto con 20 años de servicio, especializado en antinarcóticos y operaciones en el Pacífico. Su rol en la Brigada Nº 3 lo exponía a amenazas de grupos como el Frente Jaime Martínez de Iván Mordisco y ELN, que controlan rutas cocaleras en Cauca y Valle. El atentado, en una zona urbana concurrida, generó pánico: transeúntes auxiliaron al herido, y la Policía acordonó el sitio con 500 metros de perímetro.
Desde una perspectiva crítica, este asesinato no es aislado; es el precio de una «paz total» que negocia con verdugos mientras oficiales caen en indefensión. Granados, héroe anónimo contra 3.001 toneladas de cocaína en 2024 (récord ONU), pagó con su vida la brecha entre retórica y realidad. Petro, que pidió informe, debe ir más allá: ¿capturas o más tumbas? Cauca, con 40 homicidios colectivos en 2025, clama no condolencias, sino Estado presente. Dios nos ayude, como tuiteó Uribe; pero el diablo está en los detalles.
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