

Francia Márquez rechazó vínculos con disidencias de Calarcá y Mordisco en chats incautados: «No hay pruebas; mi campaña fue transparente»
La vicepresidenta Francia Márquez salió al paso de las revelaciones que la vincularon con supuestos pactos de las disidencias de las FARC para financiar la campaña presidencial de Gustavo Petro en 2022, calificando las acusaciones de «versiones malintencionadas» y exigiendo que se probaran ante la justicia. En un comunicado publicado en su cuenta de X el 24 de noviembre de 2025, Márquez rechazó categóricamente cualquier nexo con grupos ilegales, asegurando que los chats incautados a alias Calarcá –que la mencionan como intermediaria– eran meras invenciones de un «delincuente» para ganar relevancia entre pares criminales.
«Rechazo categóricamente estas versiones malintencionadas. No existe ninguna prueba fehaciente que pueda demostrar mi vínculo con estos grupos ilegales. Lo único que se presenta es un supuesto mensaje de WhatsApp, dicho por un delincuente usando mi nombre para darse importancia frente a otros delincuentes», escribió Márquez. Añadió: «Jamás me he reunido con criminales. Jamás me prestaré para ningún pacto oscuro. Quien afirme lo contrario debe demostrarlo ante la justicia». La vicepresidenta enfatizó la transparencia de su campaña: «Actué con la mayor transparencia posible. Mi compromiso siempre ha sido con el pueblo colombiano, no con estructuras criminales».
Las acusaciones surgieron de un reportaje de Noticias Caracol del 23 de noviembre, basado en archivos incautados hace más de 16 meses a disidencias de Calarcá durante un retén en Santo Domingo (Antioquia). Entre los chats y documentos, aparecieron conversaciones entre Néstor Gregorio Vera, alias Iván Mordisco –jefe del Estado Mayor Central (EMC)– y Yeison Ojeda, alias Danilo Alvizú, comandante del frente Carolina Ramírez. Estos mensajes llegaron a Calarcá tras un relevo interno, donde Alvizú cambió de bando y entregó los pantallazos.
En uno de los intercambios del 24 de marzo de 2024, Mordisco expresó su furia contra Petro por romper diálogos y bombardear sus estructuras: «Yo tengo ganas de tumbar a Petro… con otra declaración y las pruebas de los acuerdos que tenían en campaña el finado Mayimbú, lo tumbamos. Esas pruebas están». Alvizú respondió: «Todo se hizo a través de Francia Márquez». Mordisco replicó: «Ese hp arremetió con toda y ahora dio la orden de capturarme… y ese pícaro no se imagina que si tenemos las pruebas». Estos chats aludían a supuestos aportes irregulares de disidencias a la campaña Petro, canalizados vía Mayimbú (fallecido en operativo) y Márquez, quien habría servido de puente. Mordisco, que en marzo de 2024 ya había tuiteado su apoyo inicial a Petro («Cuando lo apoyamos en campaña no éramos traquetos»), acusó al presidente de traicionar al «pueblo progresista» al impulsar «guerra y capitalismo».
Márquez, en su descargo, insistió en que no vio nunca a Mordisco ni a Calarcá: «Pretender convertir eso en un hecho es una irresponsabilidad y un acto de mala fe que busca afectar mi nombre, mi integridad y mi compromiso con el pueblo colombiano». La vicepresidenta, que en 2022 coordinó la campaña en el Pacífico, reiteró que su trayectoria fue «genuina y respaldada por miles de colombianas». Su respuesta desató reacciones encontradas: uribistas como Pacho Santos la tildaron de «evasiva», exigiendo «muestren las pruebas o admitan el pacto». En X, #FranciaMarquezFinanciamiento acumuló 150.000 menciones, con memes y demandas de investigación.
El escándalo, que vincula a Calarcá con Huertas y Mejía en filtraciones de inteligencia, amplifica la mención a Márquez. Mordisco, bombardeado con 13 operaciones en 2025 que mataron 15 menores, usó los chats para «tumbar» a Petro, revelando tensiones internas en las disidencias. El presidente, que en marzo de 2024 llamó a Mordisco «traqueto asesino de líderes sociales», no se pronunció hasta el 25 de noviembre, cuando tuiteó: «Fake news uribista para desestabilizar la paz». La Fiscalía, con los archivos desde 2024, abrió indagatoria el 24 de noviembre tras presión pública, pero Camargo enfrentó moción de censura por «inacción». Rendón reiteró: «Sospechosa benevolencia con Calarcá mientras Mordisco sangra».
Desde una óptica implacable, los chats no son chisme guerrillero; son dinamita contra el petrismo. Márquez, de activista a vice, niega con vehemencia, pero el «a través de ella» de Mordisco huele a verdad enterrada. Petro, silencioso ante 15 tumbas infantiles, ignora que su «paz» negocia con verdugos de Uribe Turbay. Colombia exige: ¿pruebas o pacto? El silencio de la Fiscalía ya no convence; grita complicidad.
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