

Duvalier Sánchez, congresista verde aliado de Petro, traicionó al Valle del Cauca: sus críticas y votos frenaron el Tren de Cercanías, priorizando su politiquería e intereses particulares sobre desarrollo regional
Duvalier Sánchez, el congresista de Alianza Verde que se pavonea como salvador del Valle del Cauca, ha demostrado ser el más hábil sepulturero de sus sueños colectivos. En 2023, cuando recién electo, Sánchez se llenaba la boca prometiendo liderar el Tren de Cercanías como su «proyecto estrella»: cofinanciación nacional, conexión Cali-Jamundí, 14.500 empleos y un PIB regional impulsado. «Encabeza la lista», tuiteaba, detallando cómo uniría Jamundí con la zona franca de Pereira para acelerar la movilidad y el comercio. Hoy, en noviembre de 2025, ese tren no rueda; está varado en la estación de la traición política, hundido por las mismas manos que juraron empujarlo. Sánchez, aliado incondicional de Gustavo Petro –ese dúo que comparte bancada y ambiciones–, ayudó a congelar la cofinanciación del 70% nacional, dejando al Valle con el 30% regional y un limbo que huele a castigo electoral. ¿Traición al departamento que lo eligió o cálculo cínico para seguir atacando miserablemente a Dilian Francisca Toro y su legado?
Los hechos son un rosario de contradicciones que Sánchez no puede borrar con trinos oportunistas. En septiembre de 2023, postelecto, Sánchez declaraba a El País: «La cofinanciación del Tren de Cercanías encabeza mis proyectos para el Valle». En junio de 2025, en una mesa con la ministra de Transporte, reiteraba: «No paramos: Tren de Cercanías, Tren del Pacífico, aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón». Incluso en septiembre de ese año, celebraba en video: «Lo bueno se celebra: 12 billones para el Tren, 1 millón de pasajeros y 14 mil empleos. ¡Ojos en el Tren!». Pero el tono cambió drásticamente en octubre de 2025, cuando el Gobierno Petro empezó a titubear con el aval. El 10 de octubre, Sánchez tuiteaba: «La vulgaridad del diputado pone en riesgo el Tren. ¡Son una vergüenza!». Un mes después, el 28 de octubre, ya no era defensa; era sabotaje velado. Los vallecaucanos no somos bobos.
Esas palabras no son inocentes; son el ariete que Sánchez blandió para justificar el congelamiento. Mientras Dilian Francisca Toro, alcaldes de Cali y Jamundí firmaban el convenio regional el 7 de noviembre –asumiendo el 30% con vigencias futuras aprobadas por la Asamblea con 19 votos a favor–, Sánchez y su bancada petrista en el Congreso bloquearon el CONPES y el aval técnico-financiero nacional. El resultado: el Tren, listo para licitación con estudios del BID y UE, se paraliza hasta 2028 o más. Petro, en su «deconstrucción», alega redirigir fondos a la Red Férrea del Pacífico –un espejismo sin factibilidad, donde 14 mil millones se evaporaron en mantenimiento simbólico: una máquina remolcando vagones oxidados sin seguridad–. Duvalier, callado ante esa malversación, exige «vigilancia» solo cuando le conviene a su politiquería.
Esta traición no es aislada; es el patrón de un congresista que prioriza la lealtad a Bogotá sobre el Valle que lo parió. El Valle, que aportó el 40% de votos a Petro en 2022 pese a su izquierda minoritaria, recibe en pago un sabotaje que frena 1 millón de pasajeros anuales y miles de empleos. Duvalier, que en octubre de 2025 tuiteaba contra la Gobernadora por «afán desmedido», ignora que la Gobernación ya aseguró vigencias futuras por 500 mil millones –el 30% regional–, esperando el 70% nacional que él ayudó a evaporar.
La doble moral de este politiquero traidor apesta: aliado de Petro, que en campaña juraba «infraestructura para el pueblo», ahora justifica congelamientos con «transparencia» selectiva. ¿Dónde está el escrutinio para los 14 mil millones de la Red Férrea, evaporados en propaganda? ¿O para el puerto de Buenaventura, otro compromiso petrista en coma? Dilian Francisca, que ha reducido homicidios 15% y atraído 2 billones en inversiones, no merece retaliaciones; el Valle, menos. Sánchez, pupilo de Carlos Ramón Gonzáles, hoy prófugo de la justicia, traiciona su tierra por mermelada petrista para llenar sus bolsillos, usando el Tren como rehén electoral. En 2023 prometía conexión con Pereira; en 2025, la hunde por rencor misógino que raya en la obsesión contra Dilian Francisca Toro.
Este tropiezo debe encender la berraquera vallecaucana. La clase dirigente –gremios, alcaldes, academia– debe retomar el control: APP con BID y UE, como la Gobernadora ya impulsó con ProPacífico. El Tren no es capricho; es derecho: 37 km de rieles eléctricos, 31 estaciones, movilidad verde para 3 millones. Contra Petro y Sánchez, que gobiernan con mezquindad, el Valle debe rodar solo. Porque cuando Bogotá castiga, el Pacífico avanza.
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