

Consejo de Estado anuló a Múnera y confirmó a Peña: desde el 26 de noviembre será rector efectivo. ¿Aceptará la comunidad o volverán las protestas?
El miércoles 26 de noviembre de 2025, a primera hora, José Ismael Peña firmará nuevamente como rector de la Universidad Nacional de Colombia. Así lo anunció él mismo tras conocer la sentencia de única instancia de la Sección Quinta del Consejo de Estado que anuló la designación de Leopoldo Múnera y ratificó, por segunda vez, que la elección del 21 de marzo de 2024 –cuando obtuvo 5 votos contra 4– fue plenamente legal y definitiva.
“Pasadas las 72 horas en que este tipo de sentencias se consolida, yo volveré a la rectoría. Es decir, el miércoles a primera hora ya estoy ejerciendo la rectoría”, declaró Peña, subrayando que el fallo es “claro” y de última instancia. El retorno será automático, salvo que el Consejo Superior Universitario (CSU) decida adelantar la fecha.
Peña envió un mensaje de continuidad institucional: la mayoría de actos administrativos firmados durante la gestión de Múnera conservan presunción de legalidad y seguirán vigentes, “a menos que una instancia judicial en un caso particular diga lo contrario”. Es un intento de bajar la temperatura en una universidad que ha vivido con dos rectorías paralelas, paros, tomas y una polarización que trascendió lo académico para convertirse en símbolo de la lucha entre sectores progresistas y el establecimiento.
Leopoldo Múnera, por su parte, anunció que acatará la decisión, pero no sin críticas duras al Consejo de Estado. “Voy a respetar la sentencia, pero considero que fue muy laxo con el CSU que designó a Ismael Peña y muy estricto con el CSU que me designó a mí”, afirmó. Dejó claro que, con este fallo, la pelota queda en el tejado del Consejo Superior: “La responsabilidad sobre la dirección de la universidad y sobre el futuro de la dirección le corresponde al CSU, en concordancia con las dos sentencias del Consejo de Estado”.
En la práctica, la vía jurídica está agotada. Dos fallos consecutivos del máximo tribunal de lo contencioso administrativo han dicho lo mismo:
Sin embargo, la paz judicial no garantiza la paz institucional. En redes sociales, sectores estudiantiles y profesorales que apoyaron a Múnera ya convocan asambleas y discuten movilizaciones. El hashtag #PeñaNoVuelve circula con fuerza y se habla de “resistencia civil” frente a lo que consideran un “golpe técnico” a la consulta universitaria y a la autonomía. El campus Bogotá, que vivió semanas de paro en 2024, vuelve a oler a barricadas.
El regreso de Peña coincidirá con un contexto de alta sensibilidad:
José Ismael Peña enfrenta el reto más difícil de su carrera: gobernar la universidad pública más grande y prestigiosa del país con una legitimidad jurídica indiscutible… pero con una legitimidad política y social profundamente cuestionada por amplios sectores de la comunidad académica.
El miércoles 26 de noviembre no será un día cualquiera en la Ciudad Universitaria. Será el día en que la justicia ponga fin a 20 meses de caos institucional, pero también el día en que la Nacional decida si acepta el fallo con madurez democrática o si reabre el conflicto en las calles.
Porque en la Universidad Nacional, como en pocas instituciones del país, los fallos judiciales no siempre terminan las batallas; a veces solo cambian de escenario.
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