

El patrullero Milton José Salas Rodríguez, adscrito a la escolta del alcalde de Puebloviejo, fue asesinado por sicarios en Ciénaga, Magdalena. El crimen eleva a 152 el número de uniformados asesinados en lo que va del año, en medio de la creciente violencia contra la Fuerza Pública.
El patrullero Milton José Salas Rodríguez, adscrito a la unidad de escoltas del alcalde de Puebloviejo, Brando de Jesús Márquez, fue asesinado por sicarios mientras se desplazaba en moto por el municipio de Ciénaga, Magdalena, durante la madrugada del viernes. Según el reporte policial, el uniformado se encontraba fuera de servicio, sin portar su arma ni uniforme, cuando fue abordado por dos hombres que se movilizaban en motocicleta. El parrillero le disparó varias veces, causándole heridas fatales. Aunque fue trasladado de inmediato a un centro asistencial, murió por la gravedad de los impactos.
Con este asesinato, el número de miembros de la Policía muertos en ataques violentos durante 2025 asciende a 152, según cifras oficiales del Ministerio de Defensa. El hecho ha conmocionado a la institución, que enfrenta una ola de ataques sistemáticos en distintas regiones del país. “Hoy no murió solo un policía; le arrebataron la vida a un colombiano cuyo mayor sueño fue proteger la patria que lo vio nacer”, expresó el director de la Policía Nacional, general William Rincón, al lamentar la pérdida de uno de sus hombres.
El general Rincón aseguró que la institución no descansará hasta capturar a los responsables del crimen. “Honraremos su memoria y llevaremos a los asesinos ante la justicia”, dijo. El asesinato de Salas Rodríguez se suma a otro ocurrido un día antes en el municipio de El Patía, Cauca, donde un pelotón militar fue atacado por las disidencias de las Farc – frente Carlos Patiño, que utilizaron drones cargados con explosivos. En ese atentado murió el soldado profesional Johan Fernando Cuéllar Gaitán y cinco uniformados resultaron heridos.
La violencia contra la Fuerza Pública ha escalado en paralelo al avance de los grupos armados ilegales. Solo en lo corrido del año, más de 120 ataques directos han sido reportados contra policías y militares, principalmente en los departamentos de Cauca, Nariño, Norte de Santander, Antioquia y Valle del Cauca. Los sindicatos de la Policía han reiterado su exigencia de mayor respaldo del Gobierno Nacional ante la creciente exposición de los uniformados en zonas de alto riesgo.
El asesinato del patrullero Salas reabre el debate sobre la estrategia de seguridad nacional y la efectividad de los acuerdos de “cese al fuego” con las disidencias. Mientras las cifras de muertos aumentan, los organismos de inteligencia alertan sobre la expansión de las estructuras criminales en el Caribe y el Pacífico colombiano. “Cada policía asesinado es un símbolo de la ausencia del Estado”, dijo un alto oficial bajo reserva. La guerra silenciosa contra la Fuerza Pública continúa, y los números demuestran que Colombia sigue atrapada en un ciclo de impunidad y violencia.
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