

Luis Carlos Mejía Acuña, padre del soldado profesional Carlos José Mejía Hernández, exigió al presidente Gustavo Petro que no utilice la tragedia de su hijo con fines políticos. Con la voz quebrada y una firmeza que conmueve, el padre del uniformado rechazó cualquier acercamiento del mandatario y le pidió respeto al duelo de su familia.
La muerte del soldado profesional Carlos José Mejía Hernández, ocurrida esta semana en el municipio de Curumaní, Cesar, abrió un profundo debate nacional no solo sobre la salud mental de los miembros de las Fuerzas Militares, sino también sobre el respeto al duelo de las familias de los caídos en servicio. Su padre, Luis Carlos Mejía Acuña, rompió el silencio con un mensaje que conmovió al país y se convirtió en una contundente advertencia al presidente Gustavo Petro: “No necesito nada de usted ni de su gobierno. Respete nuestro dolor”.
El padre del uniformado habló con la voz entrecortada, visiblemente afectado, y pidió al mandatario abstenerse de usar la tragedia de su hijo con fines políticos. “Ya mi hijo le dimos cristiana sepultura, y en nombre de su alma les quiero pedir que no utilicen el dolor de la muerte de mi hijo para hacer política”, expresó en un video difundido por redes sociales. Luego, con tono firme, remató: “A usted, presidente Gustavo Petro, no tengo por qué recibirlo en mi casa porque no necesito nada de usted. Respete nuestro dolor y no lo quiero ver por mi casa”.
El mensaje de Luis Carlos Mejía se convirtió en símbolo del rechazo ciudadano hacia el intento del Gobierno de instrumentalizar el sacrificio de los soldados para fines ideológicos. En sus palabras, el padre describió la vida sencilla, honesta y digna de su hijo: “Mi hijo puede que no tuviera un televisor, ni ropa de marca, pero jamás le faltó amor. Se crió en una familia humilde, pero de valores y honesta”. En un tono que reflejaba orgullo y amargura, añadió: “Ni yo, ni mi hijo, nunca hemos tenido una infracción de tránsito, una multa o un comparendo. No sé si su caso o el de sus hijos sea igual”.
El caso del soldado Mejía Hernández ha expuesto la indiferencia del Gobierno frente al drama humano que viven las familias militares. Mientras el presidente Petro se pronunció en redes sociales lamentando la muerte, sus palabras fueron percibidas como un intento de justificar el hecho dentro de una narrativa política. La Fiscalía 19 confirmó que la muerte no ocurrió en combate, lo que abrió un debate nacional sobre la salud mental de los uniformados y las condiciones en las que sirven al país.
“No necesito nada de usted. No lo quiero ver en mi casa. Respete nuestro dolor y déjenos vivir nuestro duelo en paz”, fueron las palabras que marcaron la distancia definitiva entre el presidente y una familia que exige respeto, no discursos.
La contundencia del mensaje del padre del soldado Mejía no solo refleja la desesperación de una familia que perdió a su hijo, sino también la frustración de miles de colombianos que sienten que el Gobierno ha abandonado el respeto hacia sus Fuerzas Militares. En un país donde los héroes mueren en silencio, la voz de un padre dolido retumbó con más fuerza que cualquier discurso oficial.
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