

Gustavo Petro aceptó la renuncia de Roosvelt Rodríguez y nombró a Ricardo Agudelo Sedano como nuevo superintendente de Notariado y Registro. El cambio se produce en medio del escándalo por presuntas irregularidades y cobros ilegales de hasta mil millones de pesos por cupo en el concurso nacional de notarios.
La tormenta política y judicial que rodea al concurso nacional de notarios se cobró su primera cabeza. Este viernes, el presidente Gustavo Petro aceptó la renuncia de Roosvelt Rodríguez Rengifo como superintendente de Notariado y Registro, luego de que la Procuraduría General de la Nación y otros organismos de control advirtieran sobre posibles irregularidades y denuncias de corrupción en el proceso de selección de notarios en todo el país. La decisión quedó oficializada mediante el Decreto 1039 del Ministerio de Justicia, firmado por el ministro Eduardo Montealegre. Rodríguez, quien había asumido el cargo en septiembre de 2022, se retira en medio de una de las crisis más graves del sistema notarial colombiano.
El detonante fue la revelación del propio presidente Petro, quien denunció públicamente que se estarían cobrando hasta mil millones de pesos por cupo, insinuando la existencia de una red de sobornos y tráfico de influencias detrás del concurso. “Están cobrando mil millones de pesos por cupo y son 700 los cupos”, afirmó el mandatario, señalando que el proceso se había convertido en una maquinaria de favores políticos. La denuncia fue interpretada como un reconocimiento implícito del fracaso del Gobierno para blindar la transparencia institucional, especialmente en una entidad que debería velar por la legalidad y la fe pública.
En reemplazo de Rodríguez, el Gobierno designó a Ricardo Agudelo Sedano, abogado del Externado de Colombia, especialista en Instituciones Jurídico-Políticas de la Universidad Nacional y magíster en Estudios Interdisciplinarios de la Universidad de los Andes. Agudelo venía desempeñándose como gerente de la Región Administrativa y de Planeación Especial (RAP-E) Región Central, una entidad que coordina estrategias de desarrollo regional. También ha sido subsecretario de Gobierno y funcionario de la Agencia de Renovación del Territorio. Su nombramiento llega en un momento de fuerte cuestionamiento público hacia el sistema notarial, salpicado históricamente por prácticas de clientelismo y designaciones a dedo.
El concurso notarial, que debía regular los nombramientos en los años 2024, 2025 y 2026, fue suspendido por decisión del Consejo Superior de la Carrera Notarial y el Ministerio de Hacienda, tras múltiples denuncias de manipulación de resultados y falta de garantías. La Procuraduría, bajo el liderazgo de Gregorio Eljach, instó a detener el proceso para evaluar las quejas de aspirantes que denunciaron filtraciones y cobros irregulares. A pesar de la suspensión, las críticas continúan, y el caso amenaza con escalar judicialmente si se confirma que hubo compra y venta de cupos.
“Las notarías no son para la politiquería. No hagan trampas con las elecciones ni usen la justicia y la buena fe para eso”, advirtió Petro el pasado 9 de septiembre, tras las revelaciones sobre el concurso.
El escándalo marca un nuevo capítulo en el deterioro institucional del sector público, y expone cómo el discurso anticorrupción del Gobierno choca con la realidad de una administración que no logra controlar las redes de poder que operan dentro de su propia estructura. Con el nombramiento de Agudelo Sedano, Petro intenta dar un golpe de timón y recuperar la confianza en una entidad que, en lugar de garantizar la fe pública, ha terminado hundida en la sombra del clientelismo y la desconfianza.
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