

La despedida al senador Miguel Uribe Turbay estuvo marcada por un fuerte cruce entre Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, reavivando una rivalidad política de más de una década.
Este lunes, el Congreso de la República fue el escenario de la cámara ardiente del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, quien falleció tras 65 días de lucha en una unidad de cuidados intensivos luego de un atentado sicarial en Bogotá. El Gobierno Nacional declaró un día de duelo nacional en honor a su memoria.
Sin embargo, el acto de homenaje también fue escenario de un episodio político cargado de tensión. Una vieja disputa entre el expresidente Álvaro Uribe Vélez y su sucesor Juan Manuel Santos Calderón resurgió en medio del velorio. Al finalizar la ceremonia, Uribe publicó en su cuenta de X (antes Twitter): “En esta hora de dolor aumenta mi tormento ver en la pantalla de la distancia la hipocresía de Santos que devolvió el poder a los criminales”, refiriéndose a la transmisión en vivo de la cámara ardiente.
La respuesta de Santos llegó horas después, también en X: “Expresidente Uribe, lo invito a dejar atrás el odio. Hoy, más que nunca, el país necesita grandeza y ejemplo de ambos”. En la mañana, Santos ya había lamentado públicamente el asesinato de Miguel Uribe, a quien describió como víctima de un “execrable atentado” y manifestó: “Nos solidarizamos de corazón con su familia que tanto ha sufrido. Hacemos de nuevo un llamado a la reconciliación de los espíritus, al desarme de la palabra y al respeto por la vida”.
La ceremonia estuvo marcada por momentos de profundo dolor. Al Capitolio llegaron Miguel Uribe Londoño, padre del senador y viudo de la periodista Diana Turbay, así como María Claudia Tarazona, esposa del fallecido, junto a sus tres hijas y el hijo en común de la pareja, Alejandro, de cuatro años. Con voz entrecortada, Tarazona expresó: “Romper una familia es el acto de violencia más horrible que se pueda cometer jamás”. Agradeció al personal médico por su esfuerzo y pidió rechazar cualquier venganza: “Para honrarlo solo debe haber amor en nuestros corazones”.
Tarazona cerró su discurso exigiendo justicia no solo por Miguel, sino por todos los colombianos: “La justicia fortalece la democracia. Que los seres humanos respondan por sus actos hace un país justo y debe haber justicia, no solo por Miguel, sino por una Colombia entera que merece vivir en paz”. El acto, que reunió a congresistas, familiares, amigos y figuras públicas, sirvió como despedida solemne y también como un recordatorio de las profundas divisiones políticas que persisten en Colombia.
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