

El asesinato de Miguel Uribe Turbay no solo deja un vacío político, sino que activa el proceso legal para reemplazarlo en el Senado, donde la figura de María Angélica Guerra López se perfila como la nueva senadora del Centro Democrático.
El senador Miguel Uribe Turbay, del Centro Democrático, falleció el pasado lunes tras más de dos meses de luchar por su vida luego de un atentado armado el 7 de junio en Bogotá. El ataque ocurrió en el sector de Modelia, donde un menor de 15 años, presunto sicario, le disparó en la cabeza durante un evento de campaña. El congresista fue sometido a varias cirugías, pero una de las balas alojada en su cráneo complicó su estado hasta su fallecimiento.
De acuerdo con la Ley Quinta, que regula el funcionamiento del Congreso, la muerte de un parlamentario es considerada una falta absoluta. En estos casos, la curul debe ser asumida por el siguiente candidato con mayor votación en la lista del partido político correspondiente.
En el caso del Centro Democrático, la persona llamada a ocupar el escaño sería María Angélica Guerra López, quien en las elecciones de 2022 obtuvo 37.928 votos, ocupando el puesto 14 de la lista. Aunque en su momento no logró un escaño, su nombre ahora está en el centro de la atención política.
Oriunda de Córdoba, Guerra López es sobrina de la exsenadora María del Rosario Guerra y nieta del dirigente sucreño José Elías “Joselito” Guerra de la Espriella, condenado en 1998 por enriquecimiento ilícito en el marco del proceso 8.000. Su trayectoria política está estrechamente vinculada a los círculos del expresidente Álvaro Uribe Vélez.
Mientras el Congreso y el país preparan homenajes póstumos, incluyendo una cámara ardiente, la posible llegada de Guerra López al Senado revive debates sobre herencias políticas, legitimidad de las listas cerradas y el impacto que tendrá en las próximas votaciones internas del uribismo.
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