

Gustavo Petro suaviza su discurso contra el senador Marco Rubio y niega que EE. UU. esté implicado en un supuesto golpe de Estado en su contra, pese a haber denunciado una conspiración liderada por Álvaro Leyva.
En un giro inesperado, el presidente Gustavo Petro aseguró públicamente que no cree que el senador estadounidense Marco Rubio esté involucrado en un golpe de Estado en su contra. Esta declaración representa una clara contradicción con su postura previa, cuando denunció una supuesta conspiración gestada por su ex canciller Álvaro Leyva con apoyo de sectores externos, entre ellos Estados Unidos.
“No creo que Marco Rubio esté en un golpe de Estado contra Petro, porque los señores de la extrema derecha que estaban en eso no llegaron a su oficina (…) no creo que un gobierno que tiene como enemigo a Irán y unas bombas nucleares apuntando, un problema en Gaza y un problema en Ucrania y Rusia se ponga a pendejear con un golpe de Estado en la Gran Colombia”, dijo el mandatario.
La alusión a la “Gran Colombia” y a la comparación con el golpe militar de 1953 que derrocó a Gustavo Rojas Pinilla generan más preguntas que respuestas, en un momento donde las tensiones políticas internas y diplomáticas se multiplican.
La reacción de Marco Rubio no se hizo esperar. El senador de origen cubano expresó su molestia a través de X (antes Twitter), solicitando explicaciones al embajador de Estados Unidos en Colombia por las “infundadas y reprensibles” declaraciones de altos funcionarios del Gobierno Petro. Rubio afirmó que su país sigue comprometido con la relación bilateral y con el pueblo colombiano, dejando entrever que la acusación de Petro generó fricciones diplomáticas.
Paralelamente, la Fiscalía General de la Nación recibió una denuncia formal contra Álvaro Leyva, presentada por el abogado Alejandro Carranza en representación del presidente. Los delitos imputados incluyen conspiración para delinquir, traición a la patria, calumnia e injuria. Carranza sostuvo que Leyva no podía, en su rol de canciller, acudir a gobiernos extranjeros para pedir apoyo en una ruptura del orden constitucional. Como pruebas, presentaron cartas y audios que, según el equipo jurídico de Petro, fueron revelados por el diario El País de España.
“La traición a la patria tiene que verse desde un contexto claro: Leyva es un excanciller de este Gobierno. No podía pedir a un país extranjero ayuda para tumbar al presidente que representaba”, declaró Carranza.
Este episodio deja al descubierto la fragilidad interna del Gobierno Petro, donde los ex aliados se convierten en acusados, y las palabras del presidente oscilan entre la denuncia encendida y la moderación diplomática. La pregunta ahora es: ¿qué motivó el repliegue discursivo de Petro?
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