

El ELN y el Clan del Golfo desatan una guerra sangrienta en el Chocó por el control del narcotráfico y la minería ilegal.
El departamento del Chocó vive una de las situaciones de violencia más alarmantes en Colombia. Dos hombres, alias Jerson (ELN) y alias Piernas Limpias (Clan del Golfo), han llevado la guerra a sangre y fuego a cinco municipios: Istmina, Medio San Juan, Nóvita, Sipí y Litoral del San Juan. Esta disputa es por el control de economías ilícitas como la minería ilegal y la producción de cocaína, que financian sus estructuras criminales.
El Ejército de Liberación Nacional (ELN), comandado en la región por alias Jerson, conocido también como Galán o Ministro, está librando una batalla encarnizada para mantener su dominio en el río San Juan, una de las rutas estratégicas para el narcotráfico. Jerson lleva 21 años en el grupo guerrillero y es experto en la instalación de artefactos explosivos. Actualmente, tiene una orden de captura vigente por rebelión, secuestro extorsivo, tráfico de armas, homicidio y desplazamiento forzado.
Por otro lado, el Clan del Golfo, bajo el liderazgo de Pablo Antonio Borja Ortiz, alias Piernas Limpias, ha declarado la guerra al ELN con la intención de exterminar su presencia en la región y controlar las rentas ilegales. Este criminal, con más de 10 años dentro de la organización, lidera la subestructura Baudó y es señalado de múltiples delitos, como extorsión, narcotráfico, contrabando, reclutamiento forzado y homicidio. Su presencia se ha consolidado en los municipios del Alto, Medio y Bajo Baudó, donde las autoridades han identificado su red de actividades delictivas.
El conflicto podría intensificarse aún más con la llegada de un tercer actor: las disidencias de las FARC, quienes estarían desplegando sus fuerzas desde el Valle del Cauca para insertarse en esta guerra territorial. Tanto la Iglesia Católica, como el Ministerio Público y mandatarios locales han advertido sobre la expansión del conflicto, que ya deja desplazamientos masivos, asesinatos selectivos y amenazas contra la población civil.
El Ejército Nacional ha iniciado operativos en la zona para intentar contener la violencia, aunque las condiciones de seguridad siguen siendo precarias. Según declaraciones oficiales, «el ELN ha lanzado amenazas contra la población civil, afectando la movilidad y la economía de la región, lo que representa un grave constreñimiento». Mientras tanto, los habitantes de estos municipios quedan atrapados en medio de una guerra criminal sin tregua, con pocas opciones de protección y en total abandono por parte del Estado.
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