

El rechazo a la ley de financiamiento genera debate: ¿alivio para el pueblo o un retroceso fiscal?
La reforma tributaria presentada por el Gobierno de Gustavo Petro fue archivada tras la votación mayoritaria en el Congreso. Esta decisión, celebrada por varios sectores, ha evitado lo que algunos consideran un golpe a la economía colombiana.
La senadora Paloma Valencia destacó que la reforma habría eliminado el régimen simple, que permitía a pequeños negocios pagar tasas reducidas de impuestos. Según Valencia, con la nueva propuesta, los negocios con ingresos de $200 millones anuales habrían pasado de pagar $328.000 a $16 millones, forzándolos a la informalidad.
Otro punto de crítica fue el aumento del impuesto al carbono, que habría encarecido la gasolina en $500 por galón y afectado la canasta básica. Además, Valencia aseguró que los tiquetes aéreos se habrían convertido en los más caros del mundo, dañando el turismo nacional.
Por su parte, Gabriel Becerra, del Pacto Histórico, defendió la reforma argumentando que habría beneficiado a 500.000 empresas y priorizado subsidios sociales. Sin embargo, el Congreso no respaldó esta visión, archivando la propuesta por considerar que perjudicaría más de lo que ayudaría.
El rechazo deja preguntas abiertas sobre cómo el Gobierno financiará su presupuesto para 2025, pero también evita un posible impacto negativo en la economía de la clase media y los sectores productivos.
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