

La crisis del sistema de salud colombiano alcanzó un nuevo punto crítico este 30 de abril de 2026. La Liga Colombiana Contra el Cáncer Seccional Bogotá anunció la suspensión temporal de sus servicios en la capital debido a una compleja situación financiera originada principalmente por la falta de pagos oportunos por parte de las EPS por los servicios ya prestados.
La institución, que durante décadas ha sido referente en la lucha contra el cáncer, explicó en un comunicado firmado por su gerente general, Hernán Fernández Ankudowicz, que la acumulación de cartera y los retrasos en los giros han generado limitaciones operativas que hacen insostenible continuar la atención normal. La suspensión es temporal y se espera reactivar los servicios en aproximadamente dos meses, siempre que se normalicen los pagos pendientes.
Esta decisión afecta únicamente a la sede bogotana, mientras que las seccionales en otras regiones del país continúan operando. Sin embargo, el hecho representa un duro golpe para miles de pacientes que dependen de la entidad para diagnósticos, tratamientos y seguimiento oncológico.
El caso de la Liga Contra el Cáncer no es aislado. En los últimos meses, varias instituciones de alto nivel, como el Instituto Nacional de Cancerología, han tenido que restringir la atención a nuevos pacientes de Nueva EPS por deudas que superan los 146 mil millones de pesos. La cartera de esta institución pasó de 36 mil millones en 2024 a más de 136 mil millones en febrero de 2026. Situaciones similares se han reportado en Antioquia, Caldas, Boyacá, Nariño, Casanare y Valle del Cauca, donde hospitales y clínicas han suspendido servicios ambulatorios, procedimientos no urgentes e incluso han cerrado definitivamente.
La crisis financiera del sector salud se ha agravado bajo el gobierno de Gustavo Petro, marcado por intervenciones forzosas a EPS, acumulación de deudas y una reforma que, en lugar de solucionar los problemas estructurales, ha generado mayor incertidumbre y desconfianza entre prestadores y aseguradores. Mientras el Ejecutivo promete mayor control estatal, la realidad muestra un sistema al borde del colapso donde los pacientes son los principales afectados.
La Liga Contra el Cáncer, una institución con larga trayectoria en la atención de una de las enfermedades más letales del país, se suma ahora a la lista de entidades que no pueden sostenerse ante la falta de liquidez. Este nuevo episodio confirma que la crisis no es coyuntural, sino el resultado de una gestión que priorizó la ideología y el control político sobre la sostenibilidad y la atención oportuna a los colombianos.
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