

Abelardo de la Espriella intentó marcar distancia de los partidos tradicionales al rechazar el apoyo formal del Conservador y de La U antes de que estos anunciaran su respaldo a Paloma Valencia. Sin embargo, el candidato presidencial no hizo lo mismo con Cambio Radical y ha terminado rodeando su campaña con un importante grupo de políticos y exfuncionarios que forman parte de lo que él mismo denomina «los de siempre».
Siguiendo el modelo de Nayib Bukele en El Salvador y Javier Milei en Argentina, De la Espriella se presenta como el candidato de los «nunca»: «los que nunca hemos vivido de la teta del Estado, los que nunca nos hemos robado un peso, los que nunca nos rendimos ni nos quedamos en la queja». No obstante, su estructura de campaña incluye figuras con larga trayectoria en los partidos tradicionales.
Uno de los principales soportes es el clan Char, liderado por Fuad Char, uno de los caciques políticos más poderosos de la Costa Caribe. Char, quien ha sido senador, embajador y financiador histórico de Cambio Radical, impulsó el respaldo de su partido a De la Espriella. El candidato ha elogiado públicamente la gestión charista en Barranquilla.
Entre los congresistas y excongresistas que lo acompañan destacan:
El senador liberal Mauricio Gómez Amín, con amplia trayectoria electoral en el Atlántico y cercano al clan Char.
Rodrigo Lara Restrepo, exrepresentante y exsenador de Cambio Radical, quien quemó su candidatura a la Alcaldía de Bogotá en 2023.
Alfredo Deluque, senador de La U por La Guajira, quien decidió apartarse del apoyo mayoritario de su partido a Paloma Valencia.
La representante Lina Garrido, de Arauca, y el representante Miguel Polo Polo, de las comunidades afro, ambos quemados en su intento de reelección.
También hacen parte de su círculo exrepresentantes como Jaime Felipe Lozada (Conservador, Huila) y Ana María Rincón (La U), además del exsenador uribista Ernesto Macías, quien ha ayudado en la coordinación regional.
Esta contradicción entre el discurso anti-establishment y la composición de su equipo ha generado cuestionamientos. Mientras De la Espriella critica a «los de siempre», su campaña se nutre de políticos con experiencia en el Congreso, gobiernos anteriores y estructuras regionales consolidadas. El abogado ha intentado justificar esta situación argumentando que se trata de personas individuales y no de apoyos partidistas formales.
Faltando pocas semanas para la primera vuelta presidencial, la estrategia de De la Espriella busca capitalizar el descontento ciudadano con la política tradicional, pero la presencia de estos nombres tradicionales en su equipo pone en duda hasta qué punto realmente representa una ruptura con el pasado.
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