

Las declaraciones del presidente sobre el reclutamiento de niñas en la guerrilla desataron fuertes reacciones y cuestionamientos.
El presidente Gustavo Petro generó una fuerte controversia luego de realizar declaraciones en las que se refirió al ingreso de niñas a las filas de las Farc, señalando que, según una encuesta realizada en el Caguán, algunas menores habrían ingresado por decisión propia debido a condiciones de pobreza extrema en sus territorios.
De acuerdo con lo expresado, el mandatario hizo referencia a factores como la falta de acceso a elementos básicos, entre ellos productos de higiene, como parte del contexto que habría influido en la decisión de algunas menores de vincularse a la organización armada. Estas afirmaciones se basaron en información que, según indicó, provenía de un estudio elaborado por la misma guerrilla en su momento.
Las declaraciones generaron una inmediata reacción en distintos sectores, debido a la sensibilidad del tema del reclutamiento de menores, considerado una grave violación a los derechos humanos y un delito en el marco del conflicto armado colombiano. La utilización de datos provenientes de la propia organización armada también fue motivo de cuestionamientos, especialmente en relación con la validez y objetividad de dicha información.
El debate se intensificó en torno a la interpretación de las palabras del presidente, particularmente por la forma en que se abordó el concepto de “voluntariedad” en contextos de vulnerabilidad. En Colombia, el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes por parte de grupos armados ha sido ampliamente documentado por organismos nacionales e internacionales como una práctica sistemática asociada a coerción, presión social y condiciones estructurales de pobreza.
Además, el uso de testimonios o encuestas elaboradas por actores armados ha sido históricamente objeto de discusión, debido a las dificultades para verificar su rigor metodológico y la posible influencia de contextos de control territorial sobre las respuestas obtenidas.
El episodio se produjo en un momento en el que el país continuaba enfrentando debates profundos sobre la memoria del conflicto armado, la responsabilidad de los distintos actores y la forma en que deben narrarse estos hechos en el escenario público. Las declaraciones del mandatario se sumaron así a una discusión más amplia sobre el tratamiento de las víctimas y la manera en que se interpretan las dinámicas del conflicto.
En consecuencia, la polémica evidenció la complejidad del tema y la sensibilidad que genera cualquier pronunciamiento relacionado con el reclutamiento infantil, así como la necesidad de abordar estos asuntos con precisión, rigor y consideración hacia las víctimas que han sufrido este tipo de prácticas en el país.
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