

El exsenador se impuso sobre Daniel Quintero en la consulta del Frente por la Vida, pero con una participación mínima que refleja el debilitamiento del bloque progresista.
La consulta del denominado Frente por la Vida dejó un resultado que, aunque formalmente representa una victoria para Roy Barreras, en la práctica evidencia una profunda debilidad política dentro del bloque progresista. Con el 98 % de las mesas informadas, el exsenador obtuvo apenas 254.713 votos, superando por un margen reducido al exalcalde de Medellín, Daniel Quintero, quien alcanzó 225.609 apoyos. En total, la consulta no logró convocar ni siquiera a 600.000 votantes, convirtiéndose en la menos participativa de toda la jornada electoral.
Lejos de consolidarse como una muestra de fortaleza, el resultado deja en evidencia la incapacidad de este sector para movilizar a su propia base electoral. Mientras otras consultas lograron cifras significativamente superiores, el bloque progresista mostró una desconexión evidente con el electorado, reflejada en una participación marginal que pone en duda su viabilidad como fuerza competitiva de cara a la primera vuelta presidencial.
Tras conocerse los resultados, el propio Barreras reaccionó señalando directamente al presidente Gustavo Petro como responsable de la baja participación. Según el exsenador, la instrucción de desincentivar la asistencia a las urnas terminó siendo un “error estratégico” que debilitó al sector. En su pronunciamiento, afirmó que dicha decisión implicó ceder el terreno político a otras corrientes, permitiendo que estas consolidaran su ventaja en el escenario electoral.
“Presidente Petro, te lo advertí: abandonar las urnas era dejar las canchas libres a la derecha”.
A pesar del evidente fracaso en términos de participación, Barreras intentó presentar los resultados como una base de apoyo relevante, destacando que cerca de 500.000 votantes representan un núcleo del progresismo en el país. Sin embargo, esta cifra contrasta de manera contundente con los millones de votos movilizados por otros sectores políticos, lo que refuerza la percepción de un bloque debilitado y con dificultades para competir en igualdad de condiciones.
El exsenador también reconoció que la baja participación terminó favoreciendo a sus adversarios, señalando que el abandono de las consultas permitió el crecimiento de una opción política que, según él, busca posicionarse como moderada para atraer al centro. Este reconocimiento implica aceptar que el progresismo enfrenta no solo una crisis de movilización, sino también una pérdida de influencia frente a otros proyectos políticos que avanzan con mayor solidez.
La trayectoria política de Roy Barreras, marcada por constantes cambios de alineación, también vuelve al centro del debate. Desde su elección como representante a la Cámara en 2006 por Cambio Radical, pasando por su paso por el Partido de la U y su cercanía con los gobiernos de Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, hasta su llegada al petrismo en 2022, su recorrido refleja una figura política que ha transitado múltiples corrientes ideológicas. En ese mismo año, Barreras alcanzó la presidencia del Senado como parte del Pacto Histórico, cargo que ocupó hasta 2023.
En este contexto, su victoria en la consulta no logra ocultar el panorama real: una participación baja, una base electoral limitada y un escenario político cada vez más adverso. La jornada deja en evidencia que, más allá del resultado formal, el progresismo enfrenta un momento de debilitamiento estructural que condiciona seriamente sus aspiraciones en la contienda presidencial.
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