

El alto oficial cuestionó la solidez del informe de inteligencia que derivó en su salida de la Policía y aseguró que su carrera no puede ser empañada por un documento anónimo.
El general Edwin Urrego, señalado en un informe de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) por un supuesto complot contra el presidente Gustavo Petro, rompió su silencio y calificó el documento como insuficiente y carente de sustento. Desde su residencia, donde se recupera de una caída que lo mantiene con incapacidad médica, el oficial cuestionó el contenido del informe que terminó provocando su salida como comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, cargo que ocupaba antes de ser designado para asumir la dirección en Cali.
La controversia comenzó luego de que el presidente Gustavo Petro denunciara públicamente que algunos oficiales estarían planeando involucrarlo en un decomiso de drogas. Posteriormente se conoció el informe de la DNI que señalaba, de forma indirecta, al general Urrego y a otros oficiales, entre ellos el coronel Óscar Moreno. El documento anónimo sugería que la cercanía del general con ciertos círculos políticos “pudo haber sido aprovechada” para fines delictivos, aunque no precisaba responsables, hechos concretos ni pruebas documentales.
Urrego, con 33 años de servicio en la Policía Nacional, afirmó que la situación lo tomó por sorpresa y expresó tristeza por el impacto que los señalamientos pueden tener sobre su trayectoria. Señaló que ha dedicado su vida a la institución y que siempre ha actuado bajo los parámetros de la ley y el reglamento. Insistió en que siente tranquilidad por el deber cumplido y que su carrera no puede ser reducida a insinuaciones contenidas en un informe sin mayor desarrollo probatorio.
El oficial también explicó el contexto de una fotografía incluida en el informe de inteligencia, en la que aparece junto al coronel Óscar Moreno durante una reunión social en septiembre del año pasado. Según indicó, se trató de una celebración de cumpleaños organizada por empresarios y no de un encuentro con fines irregulares. Aseguró que la relación con el coronel Moreno era estrictamente laboral, pues trabajaban en la misma jurisdicción en Barranquilla.
“Frente al informe, me parece que es escueto, muy básico. Deja entrever cosas que carecen de fundamento. Fue una sorpresa para mí y, al mismo tiempo, una tristeza después de haber trabajado con honestidad y transparencia durante más de tres décadas en la Policía Nacional”.
Sobre el allanamiento a la residencia del exsenador Armando Benedetti, operación que también fue mencionada en el contexto de los señalamientos, Urrego afirmó que su papel fue únicamente de acompañamiento, tal como lo exige la ley, y que la diligencia fue liderada por la magistrada Cristina Lombana. Según su versión, no conocía previamente el lugar ni la identidad del afectado hasta que concluyó el procedimiento.
El general también dejó entrever que la situación podría responder a intereses orientados a su salida de la institución. Sin entrar en mayores detalles, manifestó que se reserva algunos argumentos para la defensa jurídica que adelantará en los escenarios correspondientes. Aseguró que mantiene la conciencia tranquila y que cualquier actuación suya puede ser revisada a la luz de la normativa vigente.
Durante su carrera, Urrego ha sido director de la Dijín, comandante del Departamento de Policía Cundinamarca, director de Investigación Criminal e INTERPOL y comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla. Ha recibido más de 217 felicitaciones y 62 condecoraciones por su desempeño. Su trayectoria se ha centrado en la investigación criminal, con especial énfasis en labores de Policía Judicial en departamentos como Cauca, Quindío y Atlántico, así como en la Policía Fiscal y Aduanera.
Ahora será la Fiscalía y las instancias competentes las encargadas de establecer si el informe anónimo tiene sustento real o si se trató de un documento sin soporte probatorio suficiente. Mientras tanto, el caso sigue tensionando la relación entre la Presidencia y sectores de la cúpula policial en uno de los episodios institucionales más delicados del año.
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