

Una solicitud ante el Consejo Nacional Electoral abrió una indagación preliminar que podría llevar a corregir o revocar la lista del Pacto Histórico a la Cámara por Bogotá, en medio de una fuerte disputa interna dentro del petrismo.
Las tensiones internas dentro del Pacto Histórico siguen escalando y esta vez llegaron hasta el Consejo Nacional Electoral (CNE). Una solicitud presentada ante ese organismo abrió una indagación preliminar que busca tumbar o, en su defecto, corregir la lista a la Cámara de Representantes por Bogotá de la coalición oficialista, al considerar que se habría alterado el orden de los candidatos definido en la consulta interna realizada el pasado 26 de octubre de 2025.
Detrás de la petición se encuentra Claudia Calao, integrante de la Unidad de Trabajo Legislativo (UTL) de la representante María del Mar Pizarro, lo que ha intensificado el ruido político al tratarse de un reclamo que surge desde el interior mismo del petrismo. La controversia expone un nuevo episodio de “fuego amigo” dentro de la coalición, justo cuando el oficialismo intenta proyectar unidad de cara a las elecciones legislativas de 2026.
Según las reglas fijadas inicialmente por el propio Pacto Histórico, la conformación de la lista debía obedecer al orden de votación obtenido por cada aspirante en la consulta interna. En ese escenario, la representante María Fernanda Carrascal encabezó la lista con 65.547 votos, seguida por la influencer Laura Beltrán, conocida como ‘Lalis’, con 26.718 votos, y por María del Mar Pizarro, quien obtuvo 26.022 respaldos. Los primeros cinco lugares los completaban Daniel Mauricio Monroy, con 29.280 votos, y Heráclito Landínez, con 11.788.
Sin embargo, en el acuerdo de coalición también se incluyó como criterio la aplicación de la paridad de género mediante el sistema de lista cremallera, mecanismo que busca alternar hombres y mujeres en el orden de inscripción para garantizar equilibrio en la representación. Con base en ese segundo criterio, el orden final fue modificado: Carrascal quedó en el primer lugar, seguida de Monroy, luego ‘Lalis’, Landínez y en quinto lugar Pizarro.
Ese ajuste es precisamente el punto central de la controversia. Para Claudia Calao, la aplicación de la lista cremallera no puede desconocer ni alterar el orden de prelación definido por el voto popular. En su solicitud ante el CNE, la funcionaria sostuvo que la cuota de género y las acciones afirmativas no pueden tener efectos regresivos ni desvirtuar el resultado vinculante de una consulta interna. A su juicio, la lista debía construirse respetando estrictamente el orden descendente de votación individual, garantizando la paridad, pero sin modificar la jerarquía que emanó de las urnas.
Ante estos argumentos, el Consejo Nacional Electoral decidió avocar conocimiento del caso y abrir una indagación preliminar, ordenando la práctica de pruebas para verificar la legalidad de la inscripción de la lista cuestionada y establecer si existe mérito para adoptar medidas administrativas correctivas. Entre las diligencias ordenadas, el CNE solicitó copia del acuerdo de coalición suscrito entre el Pacto Histórico y Colombia Humana para la inscripción de candidaturas a la Cámara por la circunscripción de Bogotá, así como explicaciones formales de las colectividades involucradas.
La controversia no es nueva dentro del petrismo. Semanas atrás, el activista digital Walter Alfonso Rodríguez Chaparro, conocido como Wally, uno de los más votados en las primarias del Pacto Histórico, había cuestionado abiertamente el uso de la lista cremallera. En declaraciones al medio Tercer Canal, calificó el mecanismo como una forma de “inclusión forzada de las mujeres” y sugirió que, hacia futuras elecciones, debería replantearse su aplicación.
Las declaraciones de Wally generaron un inmediato rechazo dentro de la propia coalición. La representante María Fernanda Carrascal defendió con firmeza la lista cremallera y sostuvo que este mecanismo “llegó para quedarse”, ojalá en todos los partidos políticos. En respuesta directa, cuestionó los criterios del activista y recordó que, en la consulta interna, la diferencia de votación entre hombres y mujeres reflejó profundas desigualdades estructurales y roles patriarcales que siguen afectando la participación política femenina.
Según Carrascal, en la consulta se registraron 1.644.886 votos por candidatos hombres frente a 637.153 votos por mujeres, una brecha que, en su criterio, justifica plenamente la aplicación de medidas de acción afirmativa como la lista cremallera. Tras la polémica, Wally intentó matizar sus afirmaciones, alegando que sus palabras fueron sacadas de contexto y reconociendo que Colombia sigue siendo un país profundamente machista, en el que aún son necesarias cuotas y mecanismos de paridad.
El episodio deja al descubierto las tensiones internas que atraviesan al Pacto Histórico, no solo en torno a la representación de género, sino también sobre la forma en que se toman decisiones y se interpretan los resultados de los mecanismos de participación interna. Mientras el CNE avanza en su indagación preliminar, la lista a la Cámara por Bogotá permanece bajo escrutinio, y el debate interno amenaza con profundizar las fracturas dentro del oficialismo, en un momento clave de preparación electoral.
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