

Zulma Guzmán Castro, señalada en la investigación por la muerte de dos niñas tras ingerir frambuesas contaminadas, reapareció públicamente desde el exterior y negó cualquier responsabilidad.
Zulma Guzmán Castro, la principal sospechosa en la investigación por el envenenamiento con talio que provocó la muerte de las menores Emilia Forero e Inés de Bedout, reapareció públicamente tras varios días de silencio. La empresaria, quien se encuentra fuera del país y es buscada por la Interpol, ofreció una entrevista al portal Focus Noticias en la que aseguró ser inocente y afirmó contar con pruebas para demostrarlo ante la justicia.
Durante la entrevista, Guzmán Castro negó cualquier responsabilidad en los hechos que ocurrieron en abril de 2025, cuando las dos niñas fallecieron tras consumir frambuesas contaminadas con talio. Según dijo, ha sido víctima de una estrategia para destruir su imagen antes de que exista un proceso judicial formal en su contra. “La estrategia se nota que era básicamente destruirme completamente antes de cualquier proceso judicial, destruir la imagen y dar una versión que acaba conmigo sin ningún proceso, ninguna garantía de un juicio justo”, afirmó.
La empresaria manifestó su desconcierto frente a los señalamientos y sostuvo que no tenía ningún motivo para cometer un crimen de esa magnitud. A pesar de ello, la Fiscalía ha sustentado su hipótesis con elementos como rastreos de paquetes, registros telefónicos y datos de geolocalización. Guzmán Castro salió del país con destino a Argentina pocos días después de la muerte de las menores y, hasta ahora, su ubicación exacta continúa siendo desconocida para las autoridades.
Uno de los ejes de la investigación ha sido la relación sentimental que la empresaria mantuvo con Juan de Bedout, padre de una de las niñas fallecidas. Guzmán reconoció que sostuvo una relación extramatrimonial y clandestina con él, aunque aseguró no haber conocido a su esposa. En su relato, mencionó un encuentro posterior a la muerte de la mujer, en el que, según dijo, de Bedout le comentó que su esposa había fallecido de cáncer y que anteriormente había sufrido una intoxicación por una sustancia que pudo haber sido talio, aunque aclaró que no recuerda con exactitud los términos utilizados en esa conversación.
En sus declaraciones, Guzmán Castro expresó dolor por la tragedia y empatía con las familias afectadas. Señaló que, como madre, entiende el sufrimiento que atraviesan y la necesidad de encontrar un responsable, pero insistió en que no es la autora del crimen. Aseguró que su objetivo es presentar las pruebas que respalden su inocencia ante las autoridades colombianas y que confía en que la justicia esclarecerá los hechos.
Mientras tanto, la investigación continúa avanzando bajo la hipótesis de que el ataque con talio, perpetrado a través de frambuesas enviadas como obsequio, pudo haber tenido como objetivo principal a Juan de Bedout. Pese a las declaraciones públicas de la empresaria, la Fiscalía mantiene a Zulma Guzmán Castro como sospechosa clave en el caso, a la espera de que se defina su situación jurídica.
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