

El Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre) aseguró que la esposa del presidente Gustavo Petro no recibe viáticos ni ingresos del Estado, al no ser considerada funcionaria pública, pese a su activa agenda internacional.
La Presidencia de la República afirmó que Verónica Alcocer, esposa del presidente Gustavo Petro, no tiene derecho a viáticos nacionales ni internacionales, ni recibe ingresos del Estado, debido a que su figura no se considera la de una funcionaria pública. Así lo confirmó el Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre) en respuesta a un derecho de petición, en medio de la creciente polémica por la vida que lleva la primera dama en Estocolmo, Suecia.
De acuerdo con la respuesta oficial entregada a EL COLOMBIANO, Alcocer “no recibe ingresos del Estado ni maneja recursos oficiales”, ya que no ostenta la calidad de servidora pública. La entidad precisó que las actividades que ha desarrollado en viajes nacionales e internacionales se enmarcan exclusivamente en su condición de cónyuge del presidente y no corresponden al ejercicio de funciones públicas ni al manejo directo de recursos estatales.
El Dapre indicó que el único apoyo estatal que recibe la esposa del mandatario corresponde al acompañamiento en materia de seguridad, sin que esto implique pagos, asignaciones económicas o viáticos. Asimismo, sostuvo que la figura de “primera dama” no constituye un cargo público ni hace parte de la estructura orgánica de la entidad, razón por la cual no es posible entregar información detallada sobre el origen o el monto de los gastos asociados a sus viajes y estancias en el exterior.
Según la Presidencia, el rol de Alcocer se limita a tareas protocolarias, iniciativas sociales o actividades análogas, conforme a la tradición institucional. No obstante, esta explicación ha generado nuevas suspicacias, dado que durante los casi tres años del Gobierno Petro, la primera dama ha sostenido una agenda internacional activa, con apariciones públicas en escenarios diplomáticos y de cooperación.
Entre los viajes más visibles se encuentra su participación junto al presidente en los Juegos Olímpicos de París 2024, donde asistió a actividades culturales con la delegación colombiana y sostuvo un encuentro con la esposa del presidente francés, Emmanuel Macron. Posteriormente, Alcocer viajó a Egipto, donde se reunió con la primera dama Entissar Amer, esposa del presidente Abdel Fattah el-Sisi, para tratar temas de cooperación social, educación femenina y derechos de la infancia.
El foco del debate se trasladó luego a Suecia, país en el que actualmente reside Alcocer y donde ha participado en encuentros con fundaciones relacionadas con la equidad de género y la salud mental, además de una reunión informal con representantes del Ministerio de Cultura sueco. Su vida en Estocolmo ha despertado cuestionamientos en Colombia, luego de que circularan imágenes en redes sociales en las que aparece en eventos sociales, fiestas y zonas exclusivas de la capital sueca, incluso acompañada por el contratista Manuel Grau.
La controversia se intensifica ante la reiteración del Dapre de que la primera dama “no desempeña un cargo público, no tiene funciones administrativas propias, ni responsabilidad directa sobre recursos o decisiones estatales”. Pese a ello, Alcocer ha encabezado delegaciones y ha participado en actos que han sido presentados como representaciones oficiales del país. Uno de los más recientes fue su presencia, en abril de este año, al frente de la delegación colombiana en el funeral del papa Francisco, acompañada por la entonces canciller Laura Sarabia, hoy embajadora en el Reino Unido.
A este panorama se suma la revelación de presuntas operaciones financieras de su familia en el Banco Agrario. Según información divulgada por Blu Radio, empresas vinculadas a María Teresa y Juan Carlos Alcocer, hermanos de la primera dama, habrían realizado solicitudes de crédito y firmado un contrato de arrendamiento por montos superiores a 8.000 millones de pesos, bajo la administración de Hernando Chica Zuccardi, nombrado por el presidente Petro.
Mientras Alcocer ha manifestado sentirse “profundamente dolida” por las revelaciones sobre su vida en Suecia, las preguntas persisten: si no recibe recursos del Estado ni viáticos oficiales, ¿cómo se financia su permanencia en Estocolmo y su intensa agenda internacional? Por ahora, la Presidencia se limita a insistir en que su papel es meramente protocolario y social, sin dar mayores explicaciones sobre el origen de los recursos que sostienen su estancia en el exterior.
Todos los derechos reservados El Pirobo news