

El presidente de la Asamblea del Valle, Hugo Perlaza, respondió con contundencia a los ataques del presidente Gustavo Petro, quien lo insultó en redes tras sus declaraciones sobre el “exceso de café y de sal”. El dirigente vallecaucano acusó al mandatario de mentir sobre el Tren de Cercanías y de abandonar los compromisos con el departamento
El ambiente político en el Valle del Cauca volvió a encenderse tras el enfrentamiento entre el presidente de la República, Gustavo Petro, y el diputado Hugo Perlaza, presidente de la Asamblea Departamental. La disputa comenzó con una frase que se volvió viral: durante un acto público, Perlaza comentó que el jefe de Estado gobernaba con “exceso de café y exceso de sal”, una crítica simbólica al temperamento y estilo del mandatario.
La respuesta de Petro fue inmediata y desproporcionada. Desde su cuenta de X, el presidente llamó “estúpido” al diputado y lo acusó de tener una “aberrante adicción a la antidemocracia”. El mensaje fue recibido como un ataque personal que, lejos de resolver las tensiones, profundizó el desencuentro entre la Casa de Nariño y el gobierno departamental del Valle del Cauca.
Perlaza, sin titubeos, respondió públicamente con un mensaje cargado de firmeza: “No, señor Presidente, no le mienta más al Valle ni al país. Usted nunca ha tenido la voluntad de cumplir con el Tren de Cercanías, ni con el acueducto de Buenaventura, ni con Mulaló-Loboguerrero, ni con nada”. El diputado, aliado político de la gobernadora Dilian Francisca Toro, señaló que el Valle del Cauca ha sido sistemáticamente ignorado por el Gobierno Nacional en temas de infraestructura y desarrollo regional.
El presidente de la Asamblea también le pidió a Petro que deje de usar las redes sociales para insultar y que se enfoque en garantizar la seguridad del departamento, golpeado por una ola de violencia. “Lo invito a que, en vez de estar en X tratándome de estúpido, se ocupe de la seguridad en el Valle del Cauca. Mientras usted trina, acaban de volver a atacar los terroristas a los ciudadanos de Jamundí”, expresó. Sus declaraciones aluden al reciente atentado en la estación de Policía de Robles, que dejó nueve personas heridas, y que ha encendido las alarmas sobre la expansión de la violencia en la región.
Perlaza concluyó su pronunciamiento con una dura exigencia al presidente: “Ya que con la paz total tampoco cumplió, ¿por qué no viene a poner la cara como comandante supremo de las Fuerzas Militares a enfrentar al terrorismo?”. Con esa frase, el dirigente vallecaucano sintetizó el sentimiento de frustración que muchos mandatarios regionales comparten frente a la falta de presencia del Estado y la limitada capacidad de reacción ante la criminalidad.
Por su parte, Gustavo Petro intentó justificar sus declaraciones diciendo que las críticas de Perlaza eran motivo de “burla”, y volvió a acusar a la dirigencia del Partido de la U —colectividad a la que pertenece el diputado— de oponerse a sus reformas estructurales. “Ustedes se tiraron la salud del pueblo por tener intereses particulares. No podemos ser tan bobos como para tener un liderazgo que no tienen, porque traicionaron al pueblo vallecaucano”, escribió Petro, haciendo referencia a la ponencia alternativa que presentó la senadora Norma Hurtado contra la reforma a la salud.
El rifirrafe, que se trasladó de los escenarios públicos a las redes sociales, refleja la creciente tensión entre el Gobierno Nacional y el Valle del Cauca. Mientras Petro insiste en responsabilizar a las élites regionales por los retrasos en los proyectos, las autoridades locales denuncian una evidente falta de ejecución y compromiso del Estado. El Tren de Cercanías del Valle, el acueducto de Buenaventura y la vía Mulaló-Loboguerrero se han convertido en símbolos del desencuentro entre Bogotá y Cali.
Para los analistas, la confrontación entre Perlaza y Petro expone dos estilos políticos irreconciliables: el del líder regional que exige resultados concretos frente a las necesidades de su territorio, y el del presidente que recurre a la descalificación personal ante cualquier crítica. Lo cierto es que, en medio del debate, los grandes proyectos del Valle siguen paralizados, los ataques armados continúan y la distancia entre el Palacio de Nariño y el suroccidente del país se profundiza.
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