

El gremio hospitalario lanzó una alerta nacional: las EPS deben $24 billones a 227 clínicas y hospitales, una cifra histórica que amenaza con el colapso del sistema de salud colombiano.
La Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas (ACHC) destapó un panorama desolador en su informe de cartera hospitalaria número 54. Con corte a junio de 2025, la deuda de las EPS y entes estatales con 227 instituciones prestadoras de salud alcanzó los $24 billones, lo que significa un incremento de $3,7 billones en apenas seis meses frente a diciembre de 2024, cuando el monto era de $20,3 billones. El aumento equivale a un 18,4 % en medio año y confirma la asfixia financiera que padece el sector.
El dato más crítico es la mora: el 56 % de esa deuda está vencida, es decir, más de $13,4 billones que los hospitales no han podido cobrar. En diciembre de 2024 la mora era del 55,3 %, lo que refleja un aumento de $2,2 billones en deudas atrasadas.
Según el estudio, el régimen contributivo concentra el 50,5 % de la deuda ($12,1 billones), el subsidiado un 26,3 % ($6,3 billones) y el Estado un 7,9 % ($1,9 billones). A esto se suman las aseguradoras: el Soat debe $396.000 millones, con una cartera morosa superior al 62 %.
El informe señala que 12 EPS activas concentran más del 90 % de la deuda del régimen contributivo, con Nueva EPS, Sanitas y Famisanar a la cabeza, acumulando juntas $7,8 billones. En el subsidiado, Nueva EPS, Savia Salud y Emssanar concentran $2,8 billones.
El mayor golpe viene de las EPS intervenidas por la Superintendencia de Salud: 11 de ellas adeudan $12,8 billones, el 79,8 % de toda la deuda activa. Solo la Nueva EPS aumentó su cartera en $1,7 billones (33,7 %) en seis meses, seguida por Sanitas ($290.000 millones más) y Coosalud ($265.000 millones más).
El director de la ACHC, Juan Carlos Giraldo, advirtió que el sistema requiere un fondo de garantía urgente que proteja a hospitales y clínicas frente a la liquidación de EPS, y pidió a la Superintendencia verificar si las aseguradoras realmente tienen capacidad para cubrir a la población afiliada.
La crisis no es menor: la deuda hospitalaria equivale a casi dos reformas tributarias completas y amenaza con desbordar la atención a pacientes, ya que muchos hospitales sobreviven con presupuestos en rojo mientras esperan recursos que nunca llegan.
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