

El mayor general Hernando Garzón Rey asegura que una extorsión en Guaviare fue manipulada para presentarlo como aliado de grupos ilegales.
Por orden directa del presidente Gustavo Petro, fue retirado del servicio activo el mayor general Hernando Garzón Rey, inspector general de las Fuerzas Militares. La decisión se hizo pública en la noche del miércoles, cuando el mandatario escribió en su cuenta de X: “He retirado del servicio activo de las Fuerzas Militares al mayor general Hernando Garzón Rey; por los fuertes indicios de asociación con grupos narcotraficantes y cultivo de hoja de coca. Se entrega a la Fiscalía las denuncias e indicios para que haga su investigación de rigor”.
Horas después, el Comando General de las Fuerzas Militares confirmó la decisión en un comunicado, donde precisó que “la definición de eventuales responsabilidades penales o disciplinarias corresponde de manera exclusiva a las autoridades competentes, en el marco del debido proceso y con pleno respeto de las garantías constitucionales”.
El ministro de Defensa, general (r) Pedro Sánchez, explicó que la medida administrativa adoptada en este caso fue la de “llamamiento a calificar servicios”. Sin dar mayores detalles, sostuvo que “se recibió una información donde el señor mayor general retirado Garzón Rey estaría involucrado en presuntas actividades ilícitas”.
Tras ser notificado de su salida, el oficial rechazó los señalamientos y defendió su honorabilidad. En diálogo con Semana relató que los rumores en su contra surgieron en abril de 2023, debido a una finca familiar en la zona rural de San José del Guaviare. Según dijo, allí las disidencias de las Farc le exigieron una extorsión de 50 millones de pesos. En medio de ese episodio, Garzón se reunió con un integrante de la organización ilegal delante de testigos para pedir que cesara el cobro. Durante ese encuentro, aseguró, alguien tomó una fotografía que fue utilizada en su contra.
“Es una foto donde yo estoy de espalda. Y en la foto me veo hablando con el bandido porque me estaba extorsionando, yo no lo niego, pero insisto: estábamos en cese al fuego”, recalcó el general retirado, advirtiendo que lo sucedido fue manipulado para hacerlo pasar por cómplice de narcotraficantes.
El caso ahora quedó en manos de la Fiscalía, que deberá investigar si existen pruebas suficientes para abrir un proceso penal. Entretanto, la salida de Garzón se suma a la tensión entre el Gobierno y sectores militares, en un contexto en el que se cuestiona la independencia de las Fuerzas Armadas frente a acusaciones directas de la Presidencia.
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