

En lo que va del año 2024, Colombia ha enfrentado una preocupante escalada de ataques contra el Ejército utilizando drones con explosivos, una táctica que ha sido replicada por diferentes grupos armados ilegales. Los departamentos más afectados son Cauca, Valle del Cauca, Nariño y Norte de Santander.
El uso de drones cargados con explosivos para atacar a las tropas del Ejército Nacional ha aumentado significativamente en los primeros meses de 2024, con 106 ataques registrados solo en los departamentos más afectados. Fuentes militares confirmaron que estos ataques ya no son exclusivos de un solo departamento, sino que se han extendido a varias zonas de alta presencia de grupos armados ilegales, como las disidencias de las Farc y el ELN.
En Cauca, Valle del Cauca, Nariño y Norte de Santander se ha intensificado la presencia de drones en los ataques, una estrategia que inicialmente fue implementada por las disidencias de las Farc de Iván Mordisco en el Cauca y que rápidamente fue replicada por otros grupos como el ELN en Norte de Santander. En El Tarra, Norte de Santander, y en el Cauca, los ataques han dejado huellas de la creciente capacidad de los grupos criminales para emplear esta táctica sofisticada.
Según los informes del Ministerio de Defensa, la cifra de ataques en 2024 fue alarmante: 93 en Cauca, 7 en Valle del Cauca, 3 en Nariño, y algunos otros en departamentos como Putumayo, Tolima, Caquetá y Guaviare. Para 2025, el número ya ha ascendido a 85, con un incremento preocupante en Cauca, donde se han registrado 82 ataques hasta la fecha. Este aumento refleja la consolidación de los grupos armados en estas regiones y su capacidad de adaptación a nuevas tecnologías bélicas.
Un ejemplo reciente de esta táctica ocurrió en Suárez, Cauca, donde el Ejército informó de un combate de casi cinco horas con los miembros de la estructura Jaime Martínez de las disidencias de Iván Mordisco. Durante el enfrentamiento, los criminales utilizaron drones con explosivos, lo que dejó heridos a un suboficial y a seis soldados. Trágicamente, el ataque también resultó en la muerte del soldado profesional Daniel Ortiz Conde. Esta pérdida resalta la gravedad del desafío al que se enfrenta la Fuerza Pública en el terreno.
En medio de esta crisis de seguridad, el Ejército continúa con su misión en la región, reforzando las operaciones ofensivas y buscando el control total de las estructuras criminales responsables de los recientes atentados. Estos ataques, especialmente con drones, no solo representan una nueva forma de violencia, sino una amenaza que pone en peligro la seguridad de la población y la estabilidad de las instituciones.
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